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"Dios sabía lo que estaba haciendo cuando permitió que mis obras de teatro fracasaran"

La Vanguardia, de Barcelona, hizo un repaso de sus últimos encuentros con Kirk Douglas, el mítico actor de Hollywood fallecido a los 103 años. El recuerdo de Dalí y la admiración por su hijo Michael.

Por Gabriel Lerman (La Vanguardia, nota actualizada el 7/2/20)

El diálogo tuvo lugar en la casa de Beverly Hills en la que Kirk Douglas llevaba una vida muy tranquila junto a su esposa, Anne. Cuando el cronista le recordó que había sobrevivido a una caída de helicóptero, a un accidente vascular cerebral y que estaba por cumplir los 97 años, quien ya a esa altura era una de las últimas leyendas vivas de Hollywood, respondió con el sentido del humor que le caracterizaba: “es que Dios no tiene lugar para mi. No quiere que vaya con él. Sabe que soy de causar problemas”.

Y vaya si tenia razón, todavía le quedaban 6 años en este mundo, en los que fue limitando cada vez más las salidas de su casa. Aún así, unos 4 años después apareció brevemente en la gala de los Globos de Oro acompañando a su nuera favorita, Catherine Zeta Jones, en una operación de logística muy aceitada, ya que no le resultaba nada fácil desplazarse, por lo que no hubo otra alternative que usar una silla de ruedas en el escenario del hotel Beverly Hilton.

El actor se llevó el Globo en 1957 por “El loco del pelo rojo”

Fue la fuerte conexión que Douglas siempre sintió con los Globos de Oro lo que permitió que La Vanguardia llegara a esa entrevista. Después de todo, mientras que nunca pudo ganar un Oscar por uno de sus papeles y tuvo que contentarse con una estatuilla honoraria en 1996, Kirk se llevó el Globo en 1957 por “El loco del pelo rojo”, la película de Vicente Minelli que codirigió extraoficialmente George Cukor, en la que intepretó a Van Gogh.

Además en 1968 recibió el premio Cecil B. DeMille a la carrera cinematográfica y obtuvo otras dos candidaturas, una en 1952 por “Brigada 21” de William Wyler, que ignoró la Academia, y otra en 1986, por el telefilme “Quizás en primavera”, cuando ya le hacían poco caso como actor. Por eso, bastó que fuera un miembro de la entidad que los otorga quien solicitó una entrevista para hablar de su libro “Yo soy Espartaco”, editado en Barcelona por Capitan Swing en 2014, para que Kirk aceptara sentarse a hablar del libro y su carrera. Las condiciones fueron relativamente estrictas.

Afectado por aquel accidente de helicóptero que le había dejado la espalda a la miseria y dos rodillas operadas, el gran actor tenía dificultades para quedarse sentado y no toleraría más de media hora de conversación. Además, su memoria ya no era la misma, por lo que tuvo a su lado a su jefa de prensa, Marcia Newberger, la verdadera gestora del encuentro, y a Anne, quienes le recordaban cosas frecuentemente cuando Kirk se enfrentaba a las dudas de una memoria vacilante.

Enseguida habló de la casa en la Costa Brava en la que tenía como vecino a Dalí

El encuentro fue amable, y comenzó con el pie derecho. Cuando Kirk vio a la joven y bella fotógrafa, Soledad Recatume, aparecer con la cámara, se mostró solícito y entusiasta, como un reflejo de aquel galán que supo ser y que las enamoraba a todas. Recordar a España también ayudó al buen modo, ya que enseguida habló de la casa en la Costa Brava en la que tenía como vecino a Dalí: “En cuanto me vio se me acercó a hablarme. Luego me invitó a cenar a su casa en muchas ocasiones. Estaba un poco loco, pero era un hombre maravilloso”, recordó, aunque dijo desconocer que el pintor catalán hubiera trabajado alguna vez para Hollywood: “es que sólo hablábamos de mujeres”, dijo con tono sincero, aunque no siempre fuese fácil entenderle ya que el accidente vascular cerebral le había dejado serios problemas para hablar, aunque siempre estaba allí Marcia para aclarar lo que había dicho.

La entrevista, en la que también contó que Franco le había proporcionado 8000 soldados para rodar “Espartaco” con la condición de que no se les viera perdiendo, sirvió para establecer un vínculo que continuó años después. Cuando Kirk estaba por cumplir los 100 años, hubo un nuevo pedido de entrevista que también se aprobó, pero esta vez no sería en persona. Ya no estaba en condiciones de sentarse media hora por lo que hubo que conformarse con un cuestionario.

Cuando llegaron las respuestas, hubo que examinar el texto cuidadosamente para asegurarse de que no hubiera sido otra persona la que respondió, pero allí estaba ese mismo sentido del humor y esa apreciación del mundo contemporáneo, que parecía el de un viejito más y no de alguien que en su momento se había enfrentado al mundo por sus creencias, pero en donde siempre había forma de reconocer a Kirk. Como cuando contó que no veía cine contemporáneo, que no conocía a los nuevos actores y que se conformaba con la televisión, pero que aún así estaba muy feliz de que a los actores de hoy les dejaran usar el nombre y el apellido con el que llegaron al mundo.

Douglas: “Dalí estaba un poco loco, pero era un hombre maravilloso”

“Cuando yo comencé, como me llamaba Issur Danielovitch, tuve que cambiarme el nombre y ponerme Kirk Douglas. En cambio hoy veo nombres en las nuevas películas que no soy capaz de pronunciar. Me parece maravilloso”, le había dicho al cronista en el encuentro en persona. En la respuesta por escrito, a la pregunta de a que atribuía su longevidad, Douglas respondió: “Creo que ser creativo en cualquier campo prolonga la vida. La gente me sigue tratando muy bien, especialmente porque Olivia de Havilland, que cumplió los 100 el verano pasado, y yo somos al parecer las únicas grandes estrellas que quedan de lo que se llamó la edad dorada de Hollywood. Ayuda además tener un hijo que está considerado como una gran estrella, por lo que aunque ya no sepan quién soy, me tienen bastante respeto por ser el padre de Michael Douglas”, un toque humorístico que era característico en Kirk, y que este cronista había podido apreciar en las entrevistas grupales previas que le hizo en hoteles de Beverly Hills durante la promoción de “Diamonds” en 1999 y “Cosas de familia” en 2003.

La relación también incluyó una gestión para que la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood, la que otorga los Globos, reconociera el cumpleaños de 100 de Douglas de una manera especial, lo que se concretó con una donación de 100.000 dólares a su fundación, una entidad a la que Douglas le prestaba particular atención. Tal como explicó en la segunda entrevista para La Vanguardia: “A Anne y a mí nos encantan nuestros proyectos filantrópicos. Siempre decimos que compartir es nuestra forma de mostrar que nos importan los otros. Nos da mucho placer procurar el bien y aliviar el sufrimiento. Hemos donado cerca de 120 millones de dólares a través de nuestra Fundación Douglas. Eso es algo que jamás hubiera podido lograr como un actor de teatro, por eso me doy cuenta de que Dios sabía lo que estaba haciendo cuando permitió que mis obras fracasaran”, escribió entonces.

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