Sociedad

«Si sale cara, pido ayuda; si sale cruz, me mato»

La Vanguardia alertó sobre la adicción al juego online. Sin datos en la Argentina, el diario de Barcelona dio cuenta de medidas de prevención para contrarrestar el calvario de los ludópatas.

La industria y las organizaciones de jugadores rehabilitados no se ponen de acuerdo. Las adicciones asociadas al juego en línea, que se ha multiplicado en los últimos años, ¿llevan camino de convertirse en un problema de salud de salud pública? De ninguna manera, sostienen los operadores en defensa del carácter lúdico del negocio. “A nosotros la alarma social nos llega”, replica Maxi Rodríguez, presidente de la Federación de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fejar). En algo se han puesto de acuerdo. Jdigital, organización que agrupa al 80% de las plataformas, y Fejar presentaron – según informó La Vanguardia, de Barcelona -, un acuerdo de colaboración en el ámbito del juego seguro y responsable por el que ocho operadores incorporarán en sus webs un teléfono gratuito de asistencia y terapia.

A través de este número, gratuito y en funcionamiento permanente, especialistas en el tratamiento de trastornos conductuales atenderán a los jugadores que decidan solicitar ayuda, información o tratamiento. Es un instrumento que sirve para que las personas que puedan tener problemas tengan un punto al que dirigirse. Todo lo que sea prevención es válido”, valora Francesc Perendreu.

Perendreu es el único jugador rehabilitado que forma parte del consejo de Juego Responsable del Ministerio de Consumo. Hace más de 30 años que no juega, pero su adicción a las tragaperras entre los 19 y los 28 años se convirtió en un calvario. Se separó de su esposa, se enfrentó a la familia, perdió las amistades… “Cogías las colillas del suelo, no tenía dinero ni para coger el metro. Con mis 1,80 metros de estatura pesaba 55 kilos”, rememora. Tocó fondo el día que salió al balcón de casa y lanzó una moneda al aire: “Si sale cara, pido ayuda. Si sale cruz, me mato. Estaba harto, y me habría tirado tan a gusto”.

Aquel día ganó. Buscó ayuda, se rehizo y fundó su asociación, que ahora trata entre 80 y 90 personas al año. “De cada 10 pacientes, 8 son por el juego en línea”, precisa. Según Perendreu, esta modalidad es mucho más adictiva que el juego presencial: “sólo necesitas un móvil y una conexión internet, no tienes que desplazarte ni hacerte visible”.

“El ludópata – explica -, ahora es diferente. En el juego presencial la enfermedad tarda más en arraigar, 5 o 6 años; en el juego en línea es mucho más rápido, un par de años”.

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