Nora Volkow, titular de NIDA, la principal agencia federal de Estados Unidos que presta apoyo a la investigación científica en materia de consumos y adicción, está embarcada en una campaña sobre los daños cerebrales originados por la enfermedad. Advirtió que, si bien la misma no tiene cura, es pasible de tratamiento y rehabiltación, con gran esfuerzo y múltiples activiades conexas, según lo destacó hoy el especialista argentino Juan Yaría en un artículo titulado «Drogas: ¿un drama sin solución?».
Al hacer historia, Yaría consignó que «hace unos años,el consumo adictivo de drogas y alcohol se daba dentro de un marco evolutivo especial como es la pubertad, la adolescencia y la juventud (hay registros del 80% en las décadas del 90 y 2000)». Acotó que luego «progresivamente el mundo adulto y joven empezó a consumir dentro de un marco cultural de banalización de los daños y de la devaluación del concepto de salud pública».
Allí es donde hizo hincapié en las precisiones del instituto que preside Volkow: daños funcionales y estructurales que se dan en zonas muy finas de control de impulsos y del pensamiento en general (lóbulo frontal, ganglios basales y lóbulo temporal); descubrimientos de infartos , zonas mudas en el funcionamiento, hipo flujos, todo lo cual se convierte en daños cognitivos (memoria, atención, descontrol y también delirios y alucinaciones).
«Lo contradictorio de los descubrimientos – apuntó -, se contrapone con un mercado de oferta cada vez mayor y un narco-marketing poderoso».
Máxima autoridad en la materia desde 1989, el NIDA se encuentra desarrollando en este mes de septiembre, la promoción y el apoyo a nuevas prácticas de tratamiento y recuperación basadas en evidencias.
Volkow reflejó cómo el consumo de sustancias y los trastornos consiguientes, cambian el cerebro, pero esa maleabilidad (plasticidad) es multifacética. Si bien las drogas producen esas modificaciones, las experiencias vividas, el envejecimiento y el tratamiento también lo hacen.
El cese o incluso la reducción del consumo de sustancias, por ejemplo, mediante tratamiento, puede mejorar el funcionamiento cerebral. Al hacerlo, genera a la vez, cambios positivos en las emociones, la cognición y el comportamiento que facilitarían la recuperación.
Yaría es consciente de que es un tema no planteado en la actual campaña electoral. En su criterio, se necesitan «políticas que incorporen a la población desde cada familia y las escuelas».


0 comments on “El consumo de drogas, ¿un drama sin solución?”