Por Juan Yaría
“…en la medida que la guerra se inicia en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres que debe ser combatida”
Unesco
Esto me enseña la clínica todos los días: llega un paciente casi sin nariz. Está dañada por el uso inveterado de la droga por vía nasal. No duerme, transita en estado de confusión; otro, ya delirante, toca el timbre de la institución buscando una salvación frente a la compulsión que lo rodea e invade; un tercero, había vendido un coche por droga a un precio irrisorio; una joven ofrece su cuerpo por un plato de cocaína; un quinto, es buscado por la familia durante más de 30 días y vive en un “burdel” regenteado por un perverso rodeado de mujeres que practican el sexo lésbico también inundadas de cocaína. Es la verdadera pandemia, con pacientes cada vez más deteriorados.
Se ganó la batalla de las mentes. Van datos estdísticos del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: la cocaína es la sustancia por la cual se pide más ayuda a la línea 108 (Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de CABA). El aumento de llamados de un año a otro es del 25% el número. Después, se clama socorro por la marihuana y el crack.
El 35% de las personas que se comunican a una línea de asistencia del gobierno porteño lo hacen por el consumo de la cocaína; del otro lado hay chicos desde los 13 años. Las historias permiten comproban que no estudian ni tienen planes para trabajar y que las discusiones con sus familias son permanentes.
La droga deja un tendal de muertos, dementes y antisociales que tienen en el delito la forma de conseguir mas y más; con la cárcel como destino, en el mejor de los casos.
La producción de estas drogas aumenta día a día desde el norte de la Argentina a distintos países. Algunos caribeños, han reemplazado el petróleo por la producción de esa “planta mágica” como dijo en la misma ONU un Presidente, ante el silencio de la mayoría de los medios de comunicación.
Mientras, esa producción masiva forma un narcomarketing (dominio de las mentes ) con especialistas en difusión, streaming, youtubers…todo sirve para comercializar y seducir y con un sistema de distribución cada vez mas aceitado que recuerda a los “deliverys” de una pizzería o restaurant. No hay que moverse de la casa. Servicio al instante. La parca próxima.
A la vez, se suman cadenas bancarias, rutas de lavado, dinero contante y sonante para cooptar o asesinar funcionarios que se atreven a enfrentar el problema. El SUPRAESTADO convierte a los Estados nacionales en marionetas. Los Pablo Escobar pululan por doquier.


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