Por Roberto Ruiz Anderson (El Confidencial)
El filósofo, politólogo y activista italiano Antonio «Toni» Negri, estrechamiente vinculado a movimientos izquierdistas y revolucionarios, falleció a los 90 años durante la pasada noche en París. Su familia dio a conocer la noticia, y su hija Anna Negri se ha despedido públicamente de él en una publicación en redes sociales.
Toni Negri nació en 1933 en la ciudad de Padua, en el norte de Italia, y allí se convirtió en profesor universitario de filosofía política. Desde muy joven se involucró activamente en organizaciones políticas: se unió al Partido Socialista Italiano en 1956, pero acabó dejándolo a los pocos años, en 1963, aunque siguió muy relacionado con varios movimientos marxistas.
A finales de los 60 fundó Potere Operaio («Poder Obrero»), una organización que trataba de trasladar la teoría marxista al día a día de las fábricas mediante acciones directas. Tras su disolución en 1973, Negri fue uno de los principales impulsores de Autonomia Operaia («Autonomía Obrera»), que fue muy influyente para extender en Italia las ideas del movimiento autónomo, que apostaba por la democracia participativa desde un punto de vista anticapitalista y alejado de las estructuras de poder tradicionales de partidos y sindicatos.
Un año después del secuestro y asesinato del primer ministro italiano ALdo Moro, en 1978, Toni Negri fue arrestado y acusado de formar parte de las Brigadas Rojas, que llevaron a cabo aquel atentado que sacudió el país. Sin embargo, un líder de dicho grupo testificó que Negri no tenía nada que ver con las Brigadas Rojas, y los cargos de participación en el asesinato de Moro fueron retirados, aunque sí se le condenó a 30 años por su supuesta implicación intelectual en la muerte de un policía y de su propio amigo activista Carlo Saroni, lo cual indignó a Negri, que siempre rechazó con vehemencia esas acusaciones.
Filósofos y pensadores de la época trataron de defenderle, señalando que se le condenaba por su pensamiento y no por acciones reales. Elegido diputado del Partido Radical mientras estaba en prisión aún esperando el juicio, Toni Negri utilizó su inmunidad parlamentaria para salir temporalmente de la cárcel, momento en el que huyó a Francia y aprovechó la «Doctrina Mitterrand» para quedarse en el país, donde siguió escribiendo y dando clases.
Después de que desde Italia accediesen a reducir su condena en 1997, Negri volvió al país para cumplirla, y permaneció en prisión hasta el año 2003.


Un grande!!!! por su coherencia!!!