La interna entre la La Cámpora y los seguidores del gobernador Axel Kicillof, quedó al desnudo una vez más, cuando el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi – tras ser acusado de «cagón» por su «compañera» y colega de Quilmes, Mayra Mendoza -, le reprochó a la organización que conduce Máximo Kirchner, «manejar las cajas, cantar contra (Sergio) Massa) y trabar la gestión de Alberto Fernández».
La puja, en desarrollo mientras gobierna el libertario Javier Milei, se proyecta a las elecciones en el Partido Justicialista para el 17 de noviembre, tanto en el plano nacional como en la provincia de Buenos Aires, distrito señero del peronismo. Si bien «la jefa», la expresidenta Cristina Fernández, ha dado algunas señales, aún no ha laudado oficialmente entre su hijo natural, Máximo, y el político, Kicillof.
Ferraresi, quien viene impulsando el lema «Todos con Axel», avisó que «la lapicera no la van a tener los mismos de siempre», claro síntoma de que a pesar de reconocer las dotes de Cristina, se acaba «el dedazo», que condujeron a derrota tras derrota y al desapego de una arte mayoritaria del pueblo de lo que hasta ahora se llama Unión por la Patria.


Basta de candidatos a dedo. Ya han hecho demasiado daño.