El cocinero de Humanidad se toma las dificultades con humor y musicalidad. Así es feliz, conteste que las condiciones de muchos de sus compatriotas es angustiante, algo que no le resulta indiferente. «Entre esos tipos y yo hay algo especial», tarareó al mejor estilo de Serrat, antes de lanzar al ruedo una sentencia mordaz que circula en los pasillos del super ministerio que conduce Sandra Pettovello, consuelo emocional de Javier Milei, hoy entrampada por la pésima distribución de alimentos destinados a comedores comunitarios.
«Después de tantas renuncias de funcionarios, la abarcativa cartera pasó a llamarse entre los propios Ministerio de Decapitar Humanos´», repitió
Los libertarios están decididos – con Karina Milei a la cabeza – a reorganizarse. Ya este portal, en exclusiva, contó detalles de lanzamiento de la campaña de afiliación que, con su presencia, se hará el sábado en Morón, punto álgido del conurbano bonaerense.
Los problemas de convivencia existen. Y la perdiz salta por el lado menos pensado. Con sus utensilios sobre la mesa, el cocinero, vio caminar a un riñón. No exactamente: chascarrillo.
Sucede que alguien llamó en términos no cordiales a la diplomada Directora de Capacitación Parlamentaria, Camila Maduro, a cargo de interesantes debates en el Congreso sobre distintos temas: Antártida, antropología, cuestiones de género…Lo hacía con la diligencia y experiencia recogida como profesora universitaria en Córdoba.
Cuasi anónima, ejecutiva, nadie sospechaba que pudiesen desplazarla de un plumazo de la gestión interna. Por eso el cheff no pudo llegar a pinchar el riñón. El lunes, antes de que abriera un evento, la llamaron y directamente le dijeron que tenia que irse a su casa.
«Nada de recitar preámbulos», le dijeron. El entrañable Raúl Alfonsín superado. La noticia cayó como una bomba y convirtió en añicos la fortaleza de la funcionaria.
¿Qué pasó? «Dijo algo inconveniente en un encuentro abierto y eso (condimento ahora buscado) llegó oídos de la coronela (Victoria Virrarruel)«. Unos usaron la palabra «decapitada» y otros «desintegración».
Enemigo de la violencia, el chef exclamó (además de «Mon dieu!): «Zaz» y se puso a cantar, igual que la francesita adorable: «Qué vendrá, qué vendrá, yo sigo mi camino…». ¿Habrá un rescate en Diputados? Martín Menem, preparaba una soga.


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