¿Cuándo comenzó el recelo, hoy profundizado, entre el expresidente Mauricio Macri y el «arquitecto» del actual gobierno, Santiago Caputo? Lo refirió Luciana Geuna en una columna de TN, en la que dio cuenta de última comida en Olivos, entre Javier Milei y el líder del PRO, a quien cuestiona hoy públicamente su antecesora, la ministra Patricia Bullrich.
La inquietud llegó cuando Macri pidió explicaciones por un episodio revelado por Joaquín Morales Solá, en La Nación. Escribió Geuna: «Un apoderado de la SIDE – supuesto abogado -, recorrió los pasillos de Comodoro Py pidiendo información actualizada sobre el estado de las causas penales por supuesto espionaje ilegal en la gestión del titular del PRO. ´Fue un error no intencional´, se justificó el Presidente».
«La trama – continuó la periodista -, activó una saga de alto voltaje y paranoias. Sergio Neiffert, el hombre a cargo de la nueva SIDE corrió a ver al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, con el pedido de explicaciones de Cristian Ritondo, firmado desde la comisión Bicameral de Seguimiento y Control de los Organismos de Inteligencia. El propio Francos se encargó de calmar a Ritondo diciendo que se trataba de un relevamiento ordenado por la Agencia para constatar el estado de las 14 causas que en todo el país tienen espías involucrados».
«Neiffert – reveló -, se ocupó de las disculpas al expresidente, que sabe las infinitas posibilidades que tiene la agencia de espionaje cuando se está en el poder. Macri recibió el llamado de una de las personas de su máxima confianza, su exjefe de custodia, Alejandro Pablo Cecati, que ahora dirige la Agencia de Seguridad Nacional de la nueva SIDE. ¿Él lo ubicó en este puesto que administra información tan sensible? Cecati, un expolicía de trayectoria intachable, le aseguró que los dos abogados involucrados en las averiguaciones no seguirán indagando».
«Macri le cree a Seiffert y a Milei sin fisuras. Pero nadie logró convencerlo – aseguró Geuna -, de que ese movimiento no tuvo detrás a Santiago Caputo, su enemigo íntimo y cabeza del reordenamiento de la agencia. La desconfianza entre los dos es tan irreversible que estos días en Gobierno, algunos funcionarios de alto nivel buscaban recordar cuál fue el momento exacto del origen de esa antinomia».
Concluyó: «Llevaban el calendario a un tiempo que parece prehistórico: la noche posterior a las elecciones de octubre en que Milei y Karina fueron a la casa de Macri (NR: en Acassuso) para acordar su apoyo. A ese encuentro tan conocido, del que participaron varios dirigentes de los dos partidos, llegó Caputo cuando ya era casi medianoche y aportó el único momento de incomodidad en medio de la unión. ´Vamos a sacar una foto para difusión y avancemos´, dijo Macri en su casa. ´No me parece´, respondió el estratega de comunicación. “Eso va a parecer tu segundo tiempo y no el primer tiempo de Milei”.


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