Este artículo contiene spoilers
Por Horacio Gómez Zaragoza de la Rosa de Córdoba
El título de esta nota parece una pregunta retórica. Pero es lo que provoca la nueva película «Matate, amor«, tanto en su apariencia como en su contenido. Quien va a verla sabe que se encontrará con un drama ante la manera tan poco sutil de los cineastas para denominar su obra.
Es que este trabajo de la directora Lynne Ramsay está basado en la novela homónima de la argentina Ariana Harwicz. Sin embargo, la propia escritora reconoció en una entrevista a Tiempo Argentino las diferencias con su libro.
Para empezar, le incorporaron «elementos de la cultura estadounidense», y la directora «reinterpretó» varios de los tópicos en esa clave. Pero por sobre todo, Harwicz contó una diferencia crucial con el personaje principal. En la novela no está loca, mientras que en la pantalla sí. Y las consecuencias fueron fatales.

Como aspectos positivos, el film tiene un ritmo muy dinámico al comienzo (para la segunda mitad va decayendo y ya se vuelve demasiado flagelante), excelente musicalización, escenas que parecen inspiradas en David Lynch y Stephen King, y la inigualable actuación de Jennifer Lawrence.
Robert Pattinson no se lleva el mismo lugar que la actriz, porque sus caras parecieron rozar la sobreactuación, algo que le quitó credibilidad a la historia.
Quizá porque desde el equipo de Ramsay pensaron en ridiculizar a ambos personajes. A ella, como «loca», y a él como el perro faldero que sigue apostando en una «relación tóxica».
A contramano de la reivindicación de las mujeres y la mayor comprensión de lo que implica ser madre, el mensaje parece ser otro: hay personas que están mal de la cabeza (en este caso una mujer) y lo mejor es que se maten.
Hay quien pueda querer justificar con que el personaje de Pattinson intenta ayudarla (aunque desde la primera escena los dos parecen subidos al mismo tren), o con que ambos lo dan todo para seguir adelante. La cagada es notable y parece adaptada a los tiempos que corren, donde lo que no funciona se descarta.


cuerdos (si los hay) abstenerse. 👍