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¿Cuándo madurará la Iglesia?

Ya llegamos al 2017 muchachos, es hora de abrir los ojos y aceptar lo que sucede a nuestros alrededores. Si a la Iglesia le sigue pareciendo que los homosexuales van contra la ley natural, están en un razonamiento válido para la edad media, pero no para el siglo XXI.

“Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados, son contrarios a la ley natural, cierran el acto sexual al don de la vida, no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual, no pueden recibir aprobación en ningún caso». Este es uno de los párrafos del Catecismo católico. ¿Cómo es posible que alguien es capaz de juzgar si existe o no un verdadero intercambio de amor? ¿Acaso el primer Papa del planeta pudo meterse en la vida de un homosexual para decir que estos no tenían sentimientos válidos? Quizá él era gay y no sentía nada, por eso decidió tomarlo así.

¿Qué aprobación necesita darse para poder darle un beso a otro humano? ¿Solo por tener autoridad humana por poderes eclesiásticos pueden decidir lo que está bien y lo que está mal? Al parecer sí, porque fue lo último que hicieron durante todo este tiempo. Socialmente nos organizamos y nos movemos según lo que dicta el poder. Según las reglas y las leyes que nos imponen. Estamos constantemente subordinados a lo que dictan nuestros gobernantes. Gracias al paso del tiempo, el Estado se ha vuelto un poder laico y ya no debemos pensar como lo hace la religión mayoritaria necesariamente. Esto no fue porque los poderes ejecutivos quisiesen una nación más soberana, libre y justa, sino que querían fortalecer su capacidad de acción autónoma e indispensable para el accionar de sus políticas y negocios.

Al entrar en este nuevo siglo, nos vimos forjados por muchos sucesos. Políticos, económicos y culturales. Desde los jóvenes de 13 años hasta los adultos de 70, se pudo visualizar a un mundo más abierto, más diverso, más igualitario. Con leyes como el matrimonio igualitario y la adopción homoparental en algunos casos. En otros, como puede ser países de Medio Oriente, se fomento la persecución y la detención de personas que aman a seres de su mismo sexo. Se castiga a un ser humano, como cualquiera de nosotros, que ama, que tiene sentimientos. ¿Por qué se quiere reprimir aquellas emociones tan lindas, placenteras y formidables para el crecimiento y la búsqueda de la felicidad? ¿Con qué excusa? ¿Con la palabra de Dios? Primero que todo, una figura mística como Dios, debería existir. Hoy la creencia de Zeus o Afrodita no sirve más que para el estudio filosófico y relatos mitológicos. Sin embargo, es un momento se lo creía como cierto. ¿Y si dentro de unos siglos Dios ya no es más que una simple anécdota en la que se subordinaba gente para depositar poder y creencia en una institución que se beneficia de sus dogmas establecidos para lastimar a la sociedad? La Iglesia destruye cuando dice que un homosexual debe confesar y «arrepentirse», para recibir la absolución. ¿Arrepentirse de qué? Tu esposa, tu esposo, pudo haber sido tranquilamente alguien de tu mismo sexo. Tu corazón no debe elegir según los mandatos de la pesada herencia cultural, sino que debe abrirse a lo que quiera amar.

¿Cuándo le llegará el momento a la Iglesia de arrepentirse por todo el castigo, las muertes y las humillaciones que le hizo pasar a los homosexuales? ¿Cuándo detendrán esta batalla inhumana, que no deja mas que hablar pestes sobre nosotros como seres?