Una clase de periodismo de investigación magistral dio Víctor Hugo Morales, durante la 43a. edición de la Feria del Libro, al presentar su nueva obra «Papel Prensa, el grupo de tareas», donde puso loa lupa en «medios, jueces y militares en la mayor estafa del país».
Su exposición fue dura, tensa e impiadosa tanto para Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de Noble, del Grupo Clarín, y Bartolomé Mitre, del diario La Nación, como para altos jefes de la dictadura militar, entre los que mencionó al general Gallino, a quien presentó como «el torturador» de Lidia Papaleo.
El relator de fútbol, hizo denuncias graves, poniendo en el banquillo de los acusados a los fiscales Germán Moldes y Guillermo Marijuan. Al primero lo llamó «patán» al servicio de Clarín, que le publicó el libro «40 Iglesias Romanas». Al segundo, lo calificó de «excavador».
Defendió, como contrapartida, al fiscal Freiler y a la procuradora general Alejandra Gils Carbó. Y sorprendió, al auditorio (unas mil personas reunidas en la sala José Hernández, que lo aplaudieron a rabiar y reaccionaron con gestos de apoyo o reprobación ante cada uno de sus dichos), al ponerse del lado de Elisa «Lilita» Carrió, en su pelea con el titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti.
«A la justicia argentina no le importa nada…de Lorenzetti para abajo. Lorenzetti es un rehén. Está atado de pies y manos por Clarín», aseguró Víctor Hugo, y aseguró que el cortesano mandó a los camaristas Irurzún y Fara, por mero revanchismo, a investigar a Carrió, por supuesto enriquecimiento ilícito con una agencia de viajes, propiedad de una amiga íntima.
En la charla, Morales no escatimó adjetivos para criticar al actual gobierno de Macri, al que le reprochó trabajar en una nueva ley de cine, para posibilitar que «el cable de Clarín no pague más el canon televisivo». Y dijo que en la cruzada por el conflicto planteado en el Incaa, los que hablan con más claridad son Luis Puenzo (director de «La historia oficial», ganadora de un Oscar) y el actor Darío Grandinetti.
El momento de distensión llegó al final. Víctor Hugo contó que escribe con «una pasión» que lo «desborda» y que le permite «hacer catarsis». Una de las tantas admiradores que subió a saludarlo y expresarle su simpatía, improvisó una opera a cappella, que hizo aflojar a todos. El rostro de Morales se iluminó con una gran sonrisa y aplaudió como el que más. Humanidad captó ese momento de gran emoción y lo comparte con sus lectores.
Una clase de periodismo de investigación magistral dio Víctor Hugo Morales, durante la 43a. edición de la Feria del Libro, al presentar su nueva obra «Papel Prensa, el grupo de tareas», donde puso loa lupa en «medios, jueces y militares en la mayor estafa del país».
Su exposición fue dura, tensa e impiadosa tanto para Héctor Magnetto y Ernestina Herrera de Noble, del Grupo Clarín, y Bartolomé Mitre, del diario La Nación, como para altos jefes de la dictadura militar, entre los que mencionó al general Gallino, a quien presentó como «el torturador» de Lidia Papaleo.
El relator de fútbol, hizo denuncias graves, poniendo en el banquillo de los acusados a los fiscales Germán Moldes y Guillermo Marijuan. Al primero lo llamó «patán» al servicio de Clarín, que le publicó el libro «40 Iglesias Romanas». Al segundo, lo calificó de «excavador».
Defendió, como contrapartida, al fiscal Freiler y a la procuradora general Alejandra Gils Carbó. Y sorprendió, al auditorio (unas mil personas reunidas en la sala José Hernández, que lo aplaudieron a rabiar y reaccionaron con gestos de apoyo o reprobación ante cada uno de sus dichos), al ponerse del lado de Elisa «Lilita» Carrió, en su pelea con el titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti.
«A la justicia argentina no le importa nada…de Lorenzetti para abajo. Lorenzetti es un rehén. Está atado de pies y manos por Clarín», aseguró Víctor Hugo, y aseguró que el cortesano mandó a los camaristas Irurzún y Fara, por mero revanchismo, a investigar a Carrió, por supuesto enriquecimiento ilícito con una agencia de viajes, propiedad de una amiga íntima.
En la charla, Morales no escatimó adjetivos para criticar al actual gobierno de Macri, al que le reprochó trabajar en una nueva ley de cine, para posibilitar que «el cable de Clarín no pague más el canon televisivo». Y dijo que en la cruzada por el conflicto planteado en el Incaa, los que hablan con más claridad son Luis Puenzo (director de «La historia oficial», ganadora de un Oscar) y el actor Darío Grandinetti.
El momento de distensión llegó al final. Víctor Hugo contó que escribe con «una pasión» que lo «desborda» y que le permite «hacer catarsis». Una de las tantas admiradores que subió a saludarlo y expresarle su simpatía, improvisó una opera a cappella, que hizo aflojar a todos. El rostro de Morales se iluminó con una gran sonrisa y aplaudió como el que más. Humanidad captó ese momento de gran emoción y lo comparte con sus lectores.
DALO A CONOCER