Carlos Fara buceó sobre la personalidad del ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. En tiempos de pandemia. Con el ADN argentino flotando en el aire. Lo definió como «el concepto (Sergio) Berni», alguien que está en ese puesto de trinchera por «indicación de CFK a (Axel) Kicillof». El médico-militar, con aspiraciones a las palmas de general, reconoce del presidente (subraya y repite presidente) Alberto Fernández, pero remarca que «Cristina es su jefa política», la única que lo conduce. Aventuró (Fara) que quiere el sitial de la responsable nacional, Sabina Fréderic. Así como va. no lo conseguirá seguramente, presume humildemente Humanidad.
Vamos al hueso y a las ironías de Fara. Berni es de confianza. Le pone el pecho a las balas para resolver «las crisis in situ». Tradujo: «No existe el Estado como sistema, si no hay un delegado político que controle…si alguien no levanta el teléfono y pega cuatro gritos, la burocracia trabaja a reglamento». Cierto Fara, como que la realidad es más compleja.
Hay intereses concretos, claro. «Acá no hay inocentes». ¿Se imaginan a Kafka perdido en algún ministerio o dependencia pública de la Argentina? Los poderes fácticos cooptan el estado, resumió bien el consultor, con empleados jugando para sus equipos. Capas geológicas. Únicas en el mundo.
Ahí va con una definición: ¿cómo vencer esa parsimonia? Con «un cabrón hiperactivo, que mande todo al demonio y que actúe con absoluto respaldo político de la jefatura máxima«. Abundó sobre el «concepto Berni»: un buen gerente en el Estado, mucho más cuando el tema es de alta sensibilidad. «Néstor (Kirchner) nunca olvidará como se movió ´la bonaerense´el 19 y 20 de diciembre de 2001; por eso le urgía desestructurar el poder territorial en el GBA, para que no le produjeran una crisis».
Concepto Berni=presencia en el lugar de los hechos. «Hay que estar para entender lo que pasa y resolverlo». Lo valora la sociedad. Advirtió, empero, que se lo «puede comer el personaje». Le pasó a otro militar en el mismo cargo, el carapintada Aldo Rico. El cordobés Luis Juez, de tanta simpatía, terminó empalagando. «El show cansa y el promedio social exige más efectividad». Es así cuando las papas queman.
Todos, alertó Fara, tendrán algo que decir. Es propio de argentinos. Berni es el fruto de un país con debilidad institucional. Hay algo que no funciona en este magiclick con tantos voluntarismos contrapuestos.


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