En una hilarante reunión para estampar su legado político, Elisa Carrió dijo que no llegó a la Presidencia porque no transó “con el establishment, ni el poder financiero”. Agregó que nunca “cedió a las alianzas” que pudiesen comprometer la historia de su fuerza republicana, “salvo casos excepcionales», como fue «sacar a la Argentina del fascismo de Cristina” Kirchner, en obvia referencia a la alianza Cambiemos, que llevó a la Casa Rosada a Mauricio Macri, en 2015.
Lo curioso es que, en coincidencia con la celebración del Día de la Virgen, como demostración de “fe y razón”, según hizo notar, no aludió al futuro de Juntos por el Cambio, ni al retorno de Cristina, conformando la fórmula con el presidente Alberto Fernández, en 2019.
En una puesta en escena que la definió como dirigente – dijo transitar “una ancianidad espléndida” -, expresó que su fuerza “es una gran familia con valores” que tiene “una locomotora”, ella misma, “una madre con tanta energía” (aunque luego aclararía que “no es madre de todos” y que comprendía que algunos quisiesen matarla), que ejerce el poder fuera de los despachos oficiales.
“La vida es un juego, sólo hay que saber dónde jugar. La victoria está en el camino, en la lucha”, dijo y avisó que seguirá batallando a través de seminarios virtuales. De hecho, el motivo del encuentro de ayer fue la presentación de un libro de 18 mil páginas y 27 tomos que recopila su actividad desde 1994 (Convención Constituyente) hasta el presente.
Mencionó que en su trayectoria modificó de posición apenas en la cuestión de la figura del “arrepentido”, debido al avance “de las mafias en el mundo”. Después de eso, señaló, “mantuve mi contrato moral, sin ninguna otra fisura”.
Las dirigentes que la acompañaron contaron anécdotas y apuntaron que “Lilita nunca necesitó mediación entre ella y la gente” y que tanto el ARI como la CC fueron “sostenes para agrandar su liderazgo”.
Hubo críticas a espacios liberales actuales y se destacó “el coraje y la honestidad” inculcados por Carrió. Por esa línea discurrió Adrián Pérez, quien agradeció las “enseñanzas”, aunque se resignó a admitir que al país aún hoy “le falta República, división de poderes y respeto al otro”. Lamentó “la impunidad” y el deterioro de “la clase media”.


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