Por Mario Sabato (in memoriam)
De los muchos emails que Mario Sabato enviaba con sus reflexiones y opiniones Nino Ramella eligió éste, que adquiere la carnadura de una despedida por parte de quien no fue afectado por la humana petulancia de creer que seres tan perfectos como nosotros no pueden morir:
En estos tiempos tan oscuros, yo no me rindo. Nada me va a arrebatar la lucecita que tanto cuido. Y sé que solo sirve si también ilumina a otros. Es la esperanza, mi esperanza, que vale si es la de muchos.
Aunque todavía no lo sepamos, los que creemos en la vida somos más que los que no les importa nuestra muerte. Habrá un futuro, después de la peste. Y espero que nos incluya a los que parecemos descartables. Deseo estar en ese futuro, con otros viejitos que podremos sumar lo que tanta vida nos ha enseñado. Seremos necesarios los que podamos recordar el pasado, para que no se nos repita otra vez.
Sin odios ni rencores, para no imitar a los apestados que hoy nos encandilan con su locura, que ya nos herían antes de la peste, y que la sobrevivirán, como pasa con el yuyo malo.
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Mita y mita
Escrito hace unos años, este texto del cineasta Mario Sabato, es un canto contra los fanatismos basados en la pureza étnica. El valor y respeto por lo que las personas son y no por sus etiquetas.
No me gusta que me encasillen como un adulto de la tercera edad. Y tampoco que se me compadezca por pertenecer a la población de riesgo. Me enorgullezco de ser un viejo cascarrabias, y me alegra haber enfrentado el riesgo desde siempre, sin que nadie me humille con su piedad. Ahora, más que nunca, me empeño para que siga así.
Que así seamos los que podremos ayudar a los que nos sigan. Para que el futuro se convierta en un presente más justo, con la solidaridad que hoy tanto necesitamos. Que los profetas del odio se queden solos, envenenándose entre ellos. Yo me quedo acá, aferrándome a la vida.
Mi esperanza no es sobrevivir, porque eso no le importaría a nadie, ni siquiera a mí. Lo que vale es lo que yo pueda hacer, aunque sea tan poco, para que los que nos sigan no se conformen con sobrevivir.
Que entre todos, los que tenemos más pasado que futuro y los que al futuro los aguarda, podamos construir un mundo mejor al que la peste está destruyendo. Un mundo en el que sea más lindo vivir.


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