En Juntos de Pinamar se preparan para darle continuidad a la gestión de Martín Yeza: encuestas a las que accedió El Diario del Mar que están en poder de las fracciones enfrentadas – en los últimos tiempos con mayor virulencia -, dan una ventaja del 70 a 30 al PRO sobre radicalismo, en un caso; y de 60 a 40, en el otro. De ser cierto el vaticino, Juan Ibarguren, relegaría con esfuerzo a Lucas Ventoso, ambos en uso de licencia en Turismo y Seguridad, respectivamente.
En Unión por la Patria, donde hay tres listas, la del camporista Gregorio Estanga, sobresale por su estructura, sobre la del joven Martín Porreti y el médico Horacio Errasquin, quien, tras una larga militancia en el peronismo, apela hoy a lo que en los 70 se denominaba “tiza y carbón”.
En un clima donde son palpables las quejas y la apatía hacia los políticos, es posible que el número de los que no vaya a votar sea alto y que la bronca se manifieste poniendo en la urna a la boleta – manoseada -, de los representantes de Javier Milei, de La Libertad Avanza.
Alejandro Oliveros, quien promete medidas draconianas, aglutinaría una porción no despreciable de adherentes entre los descontentos, pero apenas le alcanzaría para ubicar a un miembro en el Concejo Deliberante. Se trata de Daniel Jouffré, un experto en seguridad vecinal que tiene formas más diplomáticas que su jefe circunstancial.
Las PASO, se sabe, son como una encuesta a cielo abierto, que luego deberá ser ratificada, o no, en las elecciones de octubre. Tendrá su importancia. Pero lo que parecía un juego entre amistosos funcionarios en Juntos, se desbocó por la exigencia de Ventoso (UCR) a que Yeza “rinda cuentas” y al posicionamiento nacional de ambos: el primero sigue la línea de Larreta-Santilli y el segundo engrosa las listas de Bullrich-Grindetti. ¿Cuánto influirán los chisporroteos de arriba? Ni Mandrake lo sabe.

En el peronismo, los antecedentes auguran que Estanga – fuerte en Ostende, jefe del Anses local -, tendría un buen caudal en las primarias, que luego no podría sostener en la general. En cambio, se conjetura en el PJ, que Porretti y Errasquin podrían mantener fieles las mismas voluntades que se cosechen casi dentro de tres semanas.
“La Cámpora ha sido estigmatizada. El sistema sabe dónde pegar. Por la idiosincrasia de la gente, quizá Pinamar y Villa La Angostura, sean ciudades del interior emblemáticas en su contra”, se confió a este portal.
A “los ponchazos” despliega sus propuestas el médico Errasquin, secundado por personas que no viven de la política. Su trabajo en una casa llamada “Utopía”, le garantiza el afecto de los vecinos y pacientes.
En algún momento – ya lo informó este medio -, hubo un intento de mantener la unidad en el peronismo. Pero, con el ascenso del ministro de Economía, Sergio Massa y el respaldo de Cristina Kirchner, Estanga aceptó sumar a hombres del Frente Renovador (FR) y de los camioneros, obviando un pleito penal que tenía con estos últimos. Errasquin fue arrojado “a la banquina”; y a Porretti se le ofrecieron migajas, que ni se dignó a mirar.
En el peronismo local, es un comentario a voz viva el intento – frustrado -, de La Cámpora para que Axel Kicillof no fuera por la reelección y disputara por el Ejecutivo Nacional. Esa posición era orgánicamente aceptada por Estanga, pero no por sus adversarios. Incluso, Errasquin, quien sueña con dar el batacazo – aunque eso no lo desvela, pues sabe que luego tendría que sentarse en “la silla eléctrica”-, se vanagloria de las gestiones hechas en favor de Pinamar. Con Aníbal Fernández y Gabriel Katopodis, colaboró en el llamado a licitación para la planta depuradora de residuos cloacales. Además, facilitó la llegada de 13 móviles policiales provinciales y sabe como mejorar el sistema sanitario, uno de los puntos flojos de la región costera.
Con Yeza es crítico, pero no se excede. Aunque dice que ya hace un tiempo dejó de gobernar para entrar a posicionarse en el escenario mayor. Es más, hasta elogia el carisma de Alejo, hermano de Martín, quien tiene la responsabilidad de encabezar la nómina al Concejo Deliberante.
A diferencia de Estanga – igual que Porretti -, Errasquin estaría encantado de enfrentar a Ibarguren, de quien destacan sus condiciones dialoguistas y su no embanderamiento fanático con ninguna de las facciones en pugna de Juntos por el Cambio.
El radical Ventoso es quien más agita la interna: tanto que ha conseguido malquistarse, algo impensado hace unos meses, con el mandamás e incluso con Oliveros, quien no ocultó su buena relación con Ibarguren.
“Yeza puso a Ventoso en Seguridad para que se queme. Y el radical, que es un abogado penalista y muy preparado, ahora busca imponer una impronta diferente, tratando de achicar al ´sucesor´ Ibarguren”, comentaron en las filas del PRO en riguroso off.
En el gobierno local, a cuyo frente se encuentra provisoriamente la ultra bullrichista Alejandra Apolonio, confían en tener el apoyo de la gente que se trasladó a Pinamar en pandemia, procedente de la zona norte del Gran Buenos Aires.
Con respecto a Oliveros, el malhumorado representante de Milei (se enojó porque la precandidata a gobernadora, Carolina Píparo, le puso a “una manicurista” amiga de la exgoberndora María Eugenia Vidal, la misma que él «escrachó» en un supermercado, como segunda en su lista), en el PRO festejan que se presente para intendente y no para el Concejo Deliberante. “Según nuestros números, ganará una banca…si hubiese sido de él, nos volvería locos”.
- Imagen destacada: Ventoso, Yeza e Ibarguren, Juntos


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