Por Gabriel Sotelo (MDZ)
Un 4 de septiembre de 1967, en la Ciudad de Buenos Aires, en pleno auge de los coros universitarios, Gerardo Masana se reunió con sus compañeros Jorge Maronna, Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich para crear un cuarteto llamado Les Luthiers. Esta formación fue variando en donde se sumaron Carlos Núñez Cortés, Carlos López Puccio y Ernesto Acher, siendo un septeto hasta 1973.
Ese año murió Masana y en 1986, 13 años después, tras la salida de Ernesto Acher, quedó el quinteto que más duró en el tiempo: Carlos López Puccio, Carlos Núñez Cortés, Jorge Maronna, Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich fueron Les Luthiers durante 29 años.
Este conjunto humorístico-musical es el más importante de la historia del país, no solo por sus brillantes creaciones, sino también por su extensa y exitosa permanencia agotando entradas en todo el mundo durante 55 años de carrera.
En el 2019, tras la muerte de Rabinovich (2015), las complicaciones de salud de Mundstock (murió en 2020), y el retiro del grupo de Núñez Cortez, la formación varió. De los históricos se mantuvieron Maronna y López Puccio que junto a Roberto Antier, Tomás Mayer-Wolf, Martín O’Connor y Horacio Tato Turano están realizando una gira despedida.
Para decirle adiós a este grupo histórico la gira por el mundo es con el espectáculo Más tropiezos de Mastropiero en donde hay varios guiños a la historia del grupo. En diálogo con MDZ, Jorge Maronna, el único miembro de los que participó en la fundación de Les Luthiers, hizo un balance del grupo, habló sobre el nuevo espectáculo y contó cómo afrontaron los cimbronazos que sufrió la formación.
– ¿Cómo es ir despidiendo tanta historia de ciudad en ciudad?
– Es muy placentero ver que la gente disfruta mucho con este espectáculo y que nos agradece toda la historia, toda la historia compartida con ellos. El espectáculo termina con una gran ovación y la gente se despide, así que para nosotros es un placer enorme sentir tanto cariño.
– ¿Cómo se creó este espectáculo?
– Este show casi no tiene piezas clásicas nuestras, es prácticamente todo nuevo. Solamente está Aria Agraria y Pasión Bucólica como piezas de nuestro repertorio, pero son las únicas. Quisimos hacer un espectáculo nuevo porque ya llevábamos muchos años haciendo antologías y ya era hora de ponernos a escribir algo diferente y por suerte salió bien.
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– ¿Cómo fue el desarrollo tecnológico en cuanto a la creación de contenido? ¿Modificó en algo pensar en aquellos momentos que solo era un audio a la actualidad que los vídeos se ven a través de teléfonos?
– Cuando empezamos ni siquiera usábamos micrófono. Hay grabaciones del año 71, de nosotros actuando en el Teatro IFT de Buenos Aires, a los gritos sin amplificación. Luego incorporamos la amplificación, luego incorporamos los teclados y lentamente fuimos aprendiendo a incluirlos en el show. Sí, sí, ha cambiado la tecnología.
¿Y los ha ayudado en el desarrollo? Ahora es más sencillo y se hace todo a través de una computadora…
– Sí, claro, nos permite tener unas pistas, solo a veces, y muy pocas. Hay pistas todo el tiempo, pero sí, eso nos permite hacer ciertas músicas que nosotros solos no podíamos. Nos permite tener una mayor variedad tímbrica, pero lo usamos con mucha moderación. No nos gustan especialmente, lo usamos solamente cuando es imprescindible.
– ¿Son conscientes que han atravesado varias generaciones?
– Sí, claro. Yo creo que Les Luthiers es un milagro y esta es uno de las muestras. Hemos vivido tanto tiempo a través de Les Luthiers que cuando la gente se acerca y nos felicita, nos agradece y todo el mundo nos cuenta como se continuó en su familia la tradición de Les Luthiers. Nos dicen «mi padre tenía los casetes, mi abuelo tenía el long play, los videos».
– Incluso al recordar algunos videos nos recuerda a algún almuerzo familiar, alguna sobremesa, te retrotrae a recuerdos familiares…
– Es hermoso y ese es el costado que no vemos nosotros del público. Nosotros vemos si el público se ríe, si aplaude, si lo pasan bien y nada más. Nos falta conocer qué pasa con Les Luthiers en la casa de cada uno y ahora con esta despedida en la que nos acercamos más al público y los escuchamos, nos enteramos de todas estas cosas que estamos hablando.
– Tras la muerte de Daniel y Marcos ¿en algún momento dudaron de seguir?
– Antes de la muerte de Daniel habían existido muchos cambios en el grupo. Tuvimos formaciones muy diversas y la inclusión de los reemplazos que aparecieron a partir del año 2000. Eso nos permitió seguir, aunque alguno tuviera alguna enfermedad y luego volviera o no, y se dio naturalmente esto de continuar porque siempre nos ha encantado el trabajo y la gente misma lo sigue disfrutando a pesar de que ya no están sus figuras tan conocidas de tantos años.
– Tras la última función, tras decir adiós… ¿Cómo va a ser su vida? ¿Qué va a hacer después?
– Para mí es una interrogante. No sé. Por supuesto que disfrutaré más de la familia, yo tengo hijos adolescentes, podré viajar un poco cuando se me pase la saturación, por tanto viaje actual, podré leer más libros, estudiar más guitarra, o componer, eso sí, pero no sé cómo va a ser eso, porque como he vivido como Les Luthiers 56 años y ha sido algo tan intenso, lo es todavía, que para mí es una intriga., d
– ¿Y en esa intriga le da algo de miedo, el no saber qué hacer, el aburrirse?
– Sí, un poco de inquietud, porque con Les Luthiers no hay tiempo para aburrirse, hay mucha actividad de todo tipo, y eso llena la vida, ahora cuando no esté no sé.
- Imagen destacada: Jorge Maronna, primero a la izquierda.


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