Malabarismo, con motosierra en la mano. «La gente votó y convalidó el ajuste y es lo que vamos a hacer» a partir del lunes», dijo Luis «Toto» Caputo, el ministro que reemplazará a Sergio Massa, quien decidió quedarse en el país, al frente de un «think thank» . Con «cascos» puestos, la complacencia y apoyatura del peronismo no kirchnerista – con Cristina como una observadora más y Mauricio Macri prevenido ante tantas zancadillas -, la primera línea de La Libertad Avanza, que responde al presidente electo, Javier Milei, y a «El jefe», Karina, su hermana, resguarda, bajo siete llaves, las medidas instrumentales ortodoxas a aplicar desde la 0 hora del 11 de diciembre de 2023.
Como se dijo, las bolas del arbolito están en el aire. Van algunos títulos acercados por una espada de LLA a Humanidad: prohibición al Banco Central (sin dinamitarlo) para que siga emitiendo dinero; entre enero y abril de 2024 empezará «gradualmente» la quita de subsidios a las tarifas; obra pública, sí…con financiamiento externo; subirá el impuesto PAÍS para las importaciones; se prorrogará el presupuesto de este año, para «congelar» el gasto y evitar el ajuste por inflación; se suspenderán aportes no reembolsables a las provincias; se bloquearán partidas que hoy van para las empresas privadas; los giros a las universidades se mantendrán en los mismos valores de 2023; ¿vía libre para las prepagas y los expendedores de combustibles?; salarios públicos adecuados a la refrigeración impuesta; pase de la redonda «Leliqs» al Tesoro Nacional para mejorar (insistieron: no provocar una explosión) el balance del BCRA; y la enunciación de convertir a las empresas públicas en sociedades anónimas para facilitar su venta.
¿La devaluación? El dólar oficial oscilaría 500 y 600 pesos, con un recargo adicional (por el impuesto PAíS) de 25/30%, lo que lo ubicaría a 700/800 pesos. Es decir, bajaría de los casi 1000 actuales.
Entre los argumentos de los libertarios – influenciados por gente del cordobés Juan Schiaretti, algunos massistas (Flavia Royón, Marco Lavagna…) y Juan Manuel Olmos, quien tenía su despacho en la Rosada e iría a la Auditoría General de la Nación -, hay conceptos infranqueables: la falta de financiación, por ausencia de credibilidad, del país y la firme decisión de no seguir «dándole a la maquinita».
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Para Fara, las idas y venidas en la previa a la asunción de Milei como Presidente, suenan a improvisación. «Recién ahora vamos a ver de que madera está hecho el Rey León». Se hace camino al andar.
Milei, al mejor estilo norteamericano, delineará los tijeretazos el domingo. Desmentirá al saliente presidente Alberto Fernández, con un análisis feroz de la herencia recibida. Apelará a disposiciones fiscales shockeantes que no requerirán la intervención del Parlamento. Hay un debate inconcluso sobre qué hacer con la actual fórmula de movilidad jubilatoria.
EL FMI, aunque parezca extraño, requiere consenso político para avanzar con la motosierra. En esa tarea se encuentran atareados Guillermo Francos (el extitular del Partido Federal y amigo de Domingo Cavallo) y Santiago Posse. La gobernabilidad debe ser garantizada, por lo cual no se romperán lanzas con el sindicalismo. Entre «la casta» no hay cornadas. Por ahora.


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