La expectiva por la reunión a puertas cerradas entre el presidente Javier Milei y el papa Francisco, prevista en principio para el 10 u 11 de febrero, está abierta (valga la paradoja) a todas las sorpresas. Ninguno de los dos se la piensa «hacer fácil al otro», es lo que dejan trascender herméticos voceros escudados en el anoninato, ante la incertidumbre del cuadro social y político en la Argentina.
Tras los agravios, reparados con gestos de buena voluntad con eco en los grandes medios, Milei no desistió de viajar a Israel (involucrado en el terrible conflicto con la Franja de Gaza) y Jorge Bergoglio deslizó una vez más que trataría de venir a su país después de agosto de 2024 (sería más fácil con un mandatario no peronista), sin privarse de decir: «Allí (en Argentina) la gente está sufriendo mucho; es un momento difícil». Por algo, el padre Pepe, quien negó ante Humanidad que esté proyectando un viaje a Roma, también cerró la boca, para evitar que le entren moscas. El bicherío es infernal.
Se está frente a una bomba de relojería, que solo puede ser desactivada por expertos consumados. En las películas, casi siempre con final feliz.
En este contexto, Lucas Schaerer, hizo notar que la Comisión Nacional de Justicia y Paz, uno de los organismos de los obispos católicos (hay otros), cuestionó los mega proyectos de Milei por «contrariar la Constitución y tratados internacionales».
LEER MÁS:
¿Milagro entre Francisco y Milei en Ciudad del Vaticano?
Primero lo llamó para felicitarlo por su triunfo presidencial y lo descolocó. Ahora, tras el sondeo de Milei para que venga invitado a la Argentina en 2024, Francisco retrucó: antes audiencia en Roma, el 11 de febrero. ¿Milagro en marcha?
Entre los firmantes, figuran Pablo Narvaja, sobrino del Papa del barrio de Flores y Humberto Podetti, hermano de la filósofa que es guía en el pensamiento de Bergoglio. En este cuerpo de laicos pastorea, además, el obispo jesuita de Lomas de Zamora, Jorge Lugones, uno de los críticos de las iniciativas del DNU y la Ley Ómnibus.
Los cuestionamientos son muchos. Aparte de temas laborales y jubilatorios, sobresalen la intención de privatizar empresas del Estado y derogar la Ley de Tierras que “pone límites a la titularidad y posesión de privados extranjeros, situación que está profundamente relacionada con la problemática territorial de los pueblos indígenas, ya que puede propiciar y acentuar el avasallamiento de sus derechos adquiridos – tal cual señalara ENDEPA -, así como amenazar principios de soberanía territorial”.
A todo esto, la semana próxima hay un llamado a un paro nacional lanzado por – por lo menos- ambivalente CGT, al que se están sumando numerosas agrupaciones Pero hay una llamativa prudencia de figuras públicas de primer nivel, que tienen un tanto confundidos a personajes sin medias tintas como Pablo Moyano y Juan Grabois. ¡Efecto 56%!


0 comments on “Milei y Francisco prometen abrirse en una reunión a puertas cerradas”