En el – peligroso -, juego de aplicar capacidad disruptiva, Humanidad se atreve a reproducir esta frase: “(Javier) Milei es leal; no hará nada para meter presa a Cristina (Kirchner)”. El desafío es acertar la adivinanza ¿Lo dijo el diputado nacional Miguel Pichetto; el concejal de la LLA por Pinamar, Daniel Jouffré, el sociólogo Luciano Ronzoni Guzmán o el columnista Carlos Pagni? El portal se reserva al autor de la infidencia.
Los cuatro hablaron en las últimas horas. Pichetto, mano derecha durante gran parte del mandatao de Cristina y ladero no incondicional de Mauricio Macri, en las elecciones de 2015 (dispara el córner y sale a cabecear), rescató ante Marcelo Longobardi, contenidos del último documento de la expresidenta, en los que propone “la convocatoria a un acuerdo parlamentario”.
¿Puente invisible?, Pichetto comentó por radio Rivadavia que “sería importante que los hombres y mujeres que integran el bloque del peronismo en la Cámara la escuchen”, porqué hace falta ese entendimiento “para sacar al país adelante”.
¿El foco? La actualización laboral, la reforma estatal (desatada a troche y moche por Milei) y la conformación de empresas mixtas, esto es con capitales estatales y privados.
“Hay elementos interesantes que podrían ser la base de una coincidencia…tal vez no esté tan lejos el apoyo parlamentario”, dijo Pichetto en desmedro de la alocución de la víspera del gobernador Axel Kicillof, y en medio de los preparativos para el Pacto de Mayo, migajas tiradas (por Hansel) en el camino para ganar tiempo. No hay margen para dejar a que los sumergidos se hundan en el pantano.
Ronzoni Guzmán fue entrevistado por CNN radio de Tucumán. “Milei – reconoció -, está manteniendo un apoyo muy de núcleo duro, pese al deterioro social y económico. Hay particularidades argentinas: no hay identidades colectivas y se genera un caldo de cultivo (casi de supervivencia) para el individualismo”.
Ubicó al presidente “libertario popular” como parte “de un movimiento plebeyo”. Indicó que está quedando atrás un país de clase media ascendente y trabajadora pujante. “Copiamos lo negativo del resto de América Latina, donde está aceptado que la clase subordinada viva mal”, lanzó.
Adorador, como Pichetto, de la “realpolitik”, Ronzoni Guzmán señaló a los políticos como “autorreferenciales” que “no salen de su propia caja”. Eso es aprovechado por Milei, quien se comunica por las redes sociales, en contra de las recetas clásicas y tumbó (por ahora) a la agencia Télam, porque “es una herramienta de poder cultural de la política del Estado-Nación”.
Para Carlos Pagni, en su editorial de anoche, la palabra clave de la política nacional es el “desconcierto”.
Desde los libertarios, Jouffré compartió las visiones anteriores. Justificó los “desaguisados” y la osadía de Milei, quien colocó en su gobierno a Daniel Scioli como “un trofeo en una mesa de luz” y tiene a disposición de tiro a Macri, perdido desde que decidió no salir a la cancha en el segundo tiempo.
Sí, todo es “incierto” en un mundo catastrófico y una Argentina que requería de “un ajuste” del que Milei se hizo cargo, sin estar preparado y sin reparar en costos políticos. De comprobarse que billetera mata galán, habrá que prestar mucha atención a lo que sucede en las profundidades marinas, donde muy pocos se atreven.
Desde un pensamiento diametralmente distinto y con una oposición franca, Cristina no se la hará fácil al libertario, según las fuentes consultadas por este portal. No obstante, da señales acuerdistas. «Quiere un peronismo que regrese con superávit gemelos, y que paguen los poderosos», señalaron. Las especulaciones, para sacar ventaja, de ambos expresidentes (Macri también está al acecho), se topan con un problemón: ¿Qué sucederá si a Milei le salen bien sus extravagancias? No perdona a los «traidores», en especial a los suyos. Carolina Píparo, es un ejemplo cabal.
Otra acotación importante. Muy. La ofensiva de Milei apunta a las «cajas» de La Cámpora. La lucha honesta con Cristina deja afuera, por ahora, a su hijo Máximo, pero podría no ser así si no logra sus imperativos «a todo o nada», que fueron propios del kirchnerismo en su época de esplendor. Que supo tenerla. La caída de Alberto Fernández, hoy en México, es un plato frío que se le sirve a «la jefa» en el Instituto Patria.


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