Por Pablo Perantuono (@laagendaba)
“Si es cierto que la poesía aúlla en silencio», como afirma Marguerite Duras; si es cierto que su belleza reside en lo que exhibe pero mucho más en lo que sugiere, entonces Ripley, la serie de Netflix estrenada en abril protagonizada por el despiadado advenedizo del mismo nombre, demuestra que aún los formatos más estandarizados y las historias más recorridas pueden darnos algo más.
Eso es lo que se desprende tras atravesar la experiencia visual de sus ocho capítulos, filmados en blanco y negro con la clara intención de convertir las sórdidas peripecias del impostor neoyorkino en una aventura cinematográfica única, agria y, por momentos, desconcertante, como el sinuoso temperamento del personaje.
Producir una serie basada en una clásica novela negra que fue llevada al cine hace dos décadas con enorme éxito, pero que las plataformas mantienen vigente, no parece una idea muy seductora.
Un texto policial, además, que ya antes había tenido una primera versión para las salas, tan taquillera como la posterior, que sirvió para lanzar al estrellato eterno a su protagonista, Alain Delon.
Más aún, rodar ahora esa serie en blanco y negro, con larguísimos planos secuencias y una constelación de silenciosas y contemplativas escenas, tampoco parece encajar en el patrón contemporáneo del hit.
Sin embargo, todo ese potaje de antecedentes se reduce a la anécdota no bien nos sumergimos – nos dejamos llevar -, en la hipnótica, adictiva trama de Ripley, basada en el legendario libro de Patricia Highsmith, sucedánea de El Talentoso Mr. Ripley, aquel largometraje de fines de los 90 que sacudió la platea y en el que descollaban Jude Law, Matt Damon y Gwyneth Paltrow.


0 comments on “Si están cansados de oscuridad y quieren llenarse de belleza…”