Si el gobierno libertario aún tiene el crédito de la ciudadanía, una de las razones sigue siendo la falta de credibilidad y desorden que ofrece la oposición. En el peronismo, donde con distintos criterios, el gobernador Axel Kicillof, por un lado, y Sergio Massa, por el otro, tratan de irrumpir con un nuevo hit movilizante, la cáscara del PJ es manejada por CFK (en el plano nacional) y Máximo Kirchner (nada menos que en el de la provincia de Buenos Aires).
Buscando ingredientes para algún plato sustancial, el cocinero de Humanidad observó que los distritos filoperonistas «dialoguistas» intervenidos ya suman los de Jujuy, Corrientes, Salta y Misiones. Allí se impone la negociación.
CFK, Kicillof, Massa y Máximo saben que desunidos están perdidos y que algún tipo de interna habrá que promover, en pleno proceso de derrumbe de las PASO.
Hay una norma clara: a quien se vea como el rupturista, a ese se acusará de facilitarle el triunfo a la indescifrable fuerza de La Libertad Avanza (LLA), que reconoce en el mesiánico Javier Milei al eje de un juego sujeto a los designios del Norte, que a veces parece que no tiene claro cuál es su Norte.


0 comments on “Llegó la hora de la lapicera en el peronismo”