Por Luciana Geuna
Quedan pocos días de campaña (NR: para las elecciones del domingo 18 de mayo en CABA). El Presidente le dedicó seis horas (sí, seis horas) a un stream libertario para mostrarse junto a su candidato Adorni; Macri ya luce cansado de circular por los medios junto a Lospennato y Santoro sostiene una circulación de bajo perfil.
Todas sus estrategias sólo se acelerarán de acá hasta la veda, intentando llamar la atención de una ciudad que todavía no reacciona: hay pánico por la participación en todos los partidos. Nadie cree en las encuestas. ¿Impactará Ficha Limpia en el voto de los porteños? ¿Qué pasará ahora con la posible alianza en PBA?
Ficha Limpia se está convirtiendo en una pieza tóxica. El Gobierno quiere hacer los anuncios económicos sobre el uso del dólar antes del 18 de mayo: ¿Quién los hará? ¿Cómo serán?
El miércoles a las 11.30, mientras caminaban hacia el recinto para empezar la sesión que trataría el proyecto de Ficha Limpia – que hackeaba a Cristina la opción de candidatearse en las elecciones nacionales -, José Mayans, jefe de bloque del PJ, le dijo a los suyos: “Tranquilos muchachos, que tengo una sorpresita”. Algunos integrantes de su bloque pensaron en preguntar. Pero hicieron silencio.
Al atardecer en la Casa Rosada, un integrante estratégico del poder sabía que los votos no estarían. A la hora precisa de la votación, ya de noche, el Presidente seguía desde Olivos la definición; el jefe de Gabinete, desde su casa y había todavía luces encendidas en Gobierno esperando el resultado. Los principales dirigentes del peronismo estaban atentos a sus celulares. Cristina tenía la televisión prendida. Lospennato, lo vimos todos, esperaba el triunfo reaccionando en vivo desde los estudios de TN.

Lo que siguió ya es viejo. Dos senadores misioneros rechazaron la ley. Euforia en la banca kirchnerista. Estupor en Villarruel. Se cae el proyecto. Sorpresita. ¿Quién mintió? ¿Quién dijo la verdad? La respuesta será contundente con el paso del tiempo. Cuando se vean los beneficios.
Misiones, la provincia que gobierna Hugo Passalacqua y que maneja Carlos Rovira desde hace más de 20 años – un caudillo lleno de poder al que ningún senador o diputado provincial le discutiría una orden -, funciona en armonía con el Gobierno nacional, pero es una oferta de intereses confluyentes lo que puede determinar por qué Carlos Arce y Sabrina Rojas Decut, que habían asegurado su aprobación, decidieron no hablar durante toda la sesión y retirarse primeros después de haber votado en contra.
Todavía intriga, incluso, a algunos operadores acostumbrados a conocer todos los resortes de poder. En una reunión interna con su gente, Rovira dijo a su tropa que lo llamó Milei para pedirle que cambie la voluntad de sus senadores, a los que trató de héroes. Sólo vuelve más rara toda la situación. ¿Le molestó al exgobernador que lo dejaran solo pagando el costo del enchastre o hay otra historia?
Podría provocar fascinación la movida si no fuera porque solo muestra lo más oscuro de la política. Eso que la aleja de la gente. La intervención incluyó a un puñado tan reducido de personas que permitió que el Senado entero sea una obra de teatro aunque nadie estaba actuando: ¿o hay alguien capaz de conjugar la cara de sorpresa de la Vicepresidenta, el llanto de Alicia Kirchner y el desconcierto de Luis Juez por citar a algunos?
Quiénes responden sobre la frase de Mayans y la “sorpresita” aseguran que no lo sabía. Que solo lo dijo porque tenía ilusión en una jugada con las provincias petroleras para que den vuelta sus votos, pero que para la noche, esa opción estaba diluida. Inchequeable. En el peronismo, un dirigente que habló con Cristina al segundo de la votación jura que ella lo gritó como un gol. ¿Actuaba también? El peronismo pasó por todos los estados. Algunos se preguntaban si al final los votos de los misioneros no eran un castigo de Rovira por la demora de Nación en aprobarle la zona franca que tanto quiere en su provincia. Es inverosímil.
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Todo se hace ya en clave electoral. Con la aparente venia de Macri, dos dirigentes del PRO – Ritondo y Santilli -, sellaron hoy un acuerdo con el presidente Milei y su hermana Karina. El objetivo sepultar al kirchnerismo en la provincia.
El Gobierno montó un operativo feroz para despegarse de la maniobra, una suerte de caso policial lleno de pistas falsas para alejar las sospechas sobre el asesino. Hay, como en cualquier crimen, una pregunta sobre la motivación. ¿Por qué el Gobierno se expondría por CFK? Esa es la que usan en las oficinas de Santiago Caputo para desprenderse de esta movida.
¿Por qué lo harían si estaba la palabra del Presidente? Si uno sigue los mecanismos de acción del estratega presidencial, el objeto de sus obsesiones son las elecciones de octubre, no las legislativas de la semana que viene. Lo de las porteñas lo consideran resuelto en la Rosada: “Muerte o exilio”, dicen cuando hablan del destino político de Mauricio Macri. Pasean por los despachos del triángulo de hierro encuestas extremas sobre el resultado del PRO. Ellos juran que les sacan diez puntos. La realidad responderá rápido.
Lo cierto es que si se piensa en el plazo más largo, Ficha Limpia empujaba una victimización de Cristina que obligaría a ordenar la interna peronista con Axel Kicillof. Y la empujaba a bajarse de la competencia de octubre para apostar a la provincial. El Gobierno se apuró a ridiculizar a Macri y a Lospennato pero explicitó la necesidad del acuerdo en Provincia. Hay que prestar atención a este último asunto: los cruces de chat entre Santilli, Ritondo y el libertario Sebastián Pareja mostraron que el asunto empastó una negociación que ya venía oscureciéndose. La semana que viene, habrá otra reunión.
El jueves el Presidente le dedicó seis horas a una charla excéntrica donde se despachó con Ficha Limpia y mil otros temas frente al histriónico streamer libertario, el Gordo Dan, en el canal Carajo que, según publicó Clarín, tiene entre sus inversores al hijo de Rovira. Fue raro que Milei le dedicara tiempo a criticar a muchos gobernadores pero de Passalacqua y de Rovira, con los que debería estar indignado porque bajaron el proyecto, no dijo nada. Curioso.
Fue al final de una tarde en donde el Gobierno celebró entre risas y chistes que una hora después de la conferencia de Lospennato acusando de traición al Presidente, saliera humo blanco en Roma y apareciera un papa que se define León. Un sinsentido pero que los entretuvo mucho hacia adentro y en las redes.
El que empieza es el tramo final de la campaña más disociada que se recuerde: los líderes políticos del país subiéndose a una competencia por la legislatura porteña mientras los vecinos apenas se enteraron qué es lo que tienen que votar.
Nadie está tranquilo con las encuestas: no tanto por lo que predicen, sino porque lo desconocen: ¿Cuál será la participación? Ese pánico sólo se profundiza cuando piensan que ese día, el domingo 18 de mayo, corre Colapinto y asume el nuevo papa. Son eventos que no impiden nada pero tampoco estimulan a ir a una votación.
¿Qué votará la gente cuando tenga que tomar la decisión? Es una intriga obvia de cualquier comicio pero con un componente de incertidumbre que se complejiza cada vez más. Ayer, uno de los estrategas que comanda una de las tres campañas principales de esta competencia, hacía silencio frente a esta pregunta: nadie sabe si irán a votar gestión, marca, kirchnerismo o antikirchnerismo.
¿Qué emociones moverán al electorado? En el PRO, sueñan con que el escándalo de Ficha Limpia y la autenticidad de Lospenatto en la desilusión que le produjo la votación escandalosa, la acerque a los porteños, a empatizar. Todas las ilusiones de los amarillos están puestos en esa identificación, una especie de plot twist producido por “vanidad política” de sus contrincantes. Es posible que no la ayude el momento que se viralizó con Mauricio Macri donde él dijo que iba a ganar el kirchnerismo y ella tuvo que meterse para aclarar que tenía fe de ganar.


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