Además de historiador, Felipe Pigna instruye en sus redes sociales con mensajes culturales, recetas musicales tonificantes y estados de ánimos amistosos, matizados con paisajes que abren el alma. En uno de ellos, propuso «en medio de toda esta porquería» (que cada uno imagine lo que quiera), disfrutar de esta poesía de Julio Cortázar:
Nunca sabré porque tu lenga entró en mi boca/cuando nos despedimos en tu hotel/después de un amistoso recorrer la ciudad/y un ajuste preciso de distancias.
Creí por un momento que me dabas/una cita futura/que abrías una tierra de nadie, un interregno/donde alcanzar tu minucioso musgo./Circundada de amigas me besaste,/yo la excepción, el monstruo,/y tu la transgresora murmurante.
Vaya a saber a quien besabas,/de quien de despedías./Fui el vicario de un solo instante,/el que a veces encuentra en su saliva/un breve gusto a madreselva/bajo cielos australes.


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