El peronismo es hoy una entelequia, una fantasía que se anhela y no se toca, sin visos de realizarse. Se cumplió (año más, año menos) la profecía del fundador antes de partir a la inmortaliad en 1974: ¡Trabajadores, únanse! ¡El 2000 nos encontrará unidos o dominados!
A juzgar por lo que ocurre un cuarto de siglo más tarde – con la estelar Cristina Kirchner inhabilitada para ejercer cargos públicos, sentenciada por corrupción, con fiscales que quieren agravar sus condiciones de detención, la proliferación de “una, dos, tres, cientos de tribus” y el desprecio de la CGT -, ganó la sumisión: la extrema derecha copó la parada.
Lo hace detrás del faro mundialmente peligroso de Donald Trump (y de Israel), en una Argentina, con el anarco-libertario Javier Milei – por quien no daban dos pesos hace unos años -, que hoy goza de aceptación popular por haber bajado la inflación y proclamar la inutilidad e ineficacia de “la casta política”.
No hay todavía un antes y un después de Milei, le avisó a Humanidad un empresario habitual asistente a las reuniones encabezadas por Adelmo Gabbi, de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Pinta lindo, pero todo es provisorio. No hay nada consolidado.
No hay, de la misma manera, un antes y un después de CFK, cuya condena provocó conmoción, dolor y alegrías – según de que lado de la grieta se esté -, porque como dijo un consultor al que mima este portal: al final, no hubo “17 de octubre”, ni cacerolazos. Pero tampoco bocinazos de los que están en contra de @CFKArgentina. La sociedad está en otra, cuidando su metro cuadrado. Por eso, también yendo a votar menos. Salir de la crisis implica mucha energía psíquica. Para todo no da.
Este analista, nos introduce en el punto al que se quería llegar saltando de rama en rama. Todo es discusión en el fragmentado PJ, donde conviven los Kicillof, Kirchner (máximo o mínimo, con temperatura graduable) Massa, Grabois, Mayans, Insfrán, Di Tullio, Fernández Sagasti, Capitanich, Larroque, Moreno, Quintela, Jaldo, Uñac…en una enumeración arbitraria.
Cristina tiene la palabra rectora. Así la presenta la fotografía no querida por los libertarios. La polarización (convertido Mauricio Macri en segunda marca) era el negocio. En esta ocasión, CFK no podrá hacer malabares con la lapicera (la perdió incluso con Alberto Fernández, como reconoció en su momento). Uno de los connotados segundones con aspiraciones valederas, propuso la abstención electoral, pero Ella lo bajó de un hondazo. No permitirá que se haga un boicot democrático en las urnas, por más desgastadas y/o degradadas que se encuentren las instituciones republicanas. «Ñoños».
Massa – potencial competidor de Kicillof en el lejano 2027 -, adhirió a La jefa y Carli Bianco (asesor indómito de Axel), reformuló el barrilete kirchnerista bonaerense: mantiene el desdoblamiento (7 de septiembre las provinciales, octubre las nacionales, con la anuencia resignada de Cristina); Kicillof seguirá construyendo con su Movimiento de Desarrollo al Futuro (MDF) en el distrito más gravitante del país; no se propiciará un indulto (en algo en lo que la jefe también concuerda, ya que rechaza la culpabilidad), y habrá mesa redonda en pos de la quimérica unidad.
En lo inmediato (con el $Libragate dejado para ser analizado por la justicia argentina cuando Milei pierda la melena), el objetivo urgente ante la caída efectiva de la estantería en la tercera sección del Buenos Aires y una correlación de fuerzas adversas: 1) discutir políticas alternativas; 2) definir la estrategia electoral, poniendo freno de mano a las autocandidaturas y 3) entender que no se trata de una proscripción como la de Perón luego del 55, sino en algo equivalente a los que sucedió en el 73, cuando se habilitó a Héctor Cámpora para un período de transición.
Acertar en la relación entre representantes y representados reside en el curso de los acontecimientos futuros, sacudidos en el presente por la pulsión nuclear en Medio Oriente.


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