Asher Baum, es un periodista judío de mediana edad que se convierte en novelista y se ve “ridículamente paralizado por preocupaciones neuróticas sobre la futilidad y el vacío de la existencia”. La imagen de Woody Allen paseando por Nueva York bajo la forma angustiada de la figura de El grito de Edvard Munch domina la tapa de su primer obra en el género.
La obra, que se presentará en septiembre, sitúa a Baum en el centro de una serie de crisis personales y familiares que exploran, con humor irreverente, las miserias cotidianas y las aspiraciones frustradas.
La trama no esquiva la polémica, aunque la aborda desde una perspectiva distinta a la que ha rodeado la vida personal de Allen en los últimos años. El tercer matrimonio de Baum atraviesa una “crisis”: en un acto impulsivo, el protagonista intenta besar a una joven periodista durante una entrevista, lo que desencadena una cadena de sospechas y tensiones.
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En una entrevista con Clarín, el actor y director ironizó sobre su muerte y dijo que en lo que le queda de vida seguirá buscando guiones. Señaló que la cultura de la cancelación existió en la exURSS. «En EEUU es una verdad transitoria y desagradable sobre la cultura», aseguró.
Hay en el trabajo en formato de novela «un Allen en estado puro», que dibuja un retrato de inseguridad y celos que se entrelaza con la sátira de la escena cultural neoyorquina.


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