Literatura Sociedad

«La literatura viene para escarbar y meter el dedo donde hay que meterlo», dijo el escritor Saccomanno en Pinamar

En la Biblioteca Popular Manuel Belgrano, en Pinamar, el ganador del premio Alfaguara, abundó sobre las historias de "dinero, sexo y poder" en los pequeños pueblos. Explicó que la violencia en la Argentina tuvo su génesis literaria en El Matadero.

Guillermo Saccomanno – reciente ganador del premio Alfaguara, con la novela “Ardera el viento”, que explora las tensiones sociales y la degradación en un pueblo de la costa atlántica -, afirmó que la literatura tiene por función “molestar”, en una charla ofrecida anoche en la Biblioteca Popular Manuel Belgrano, de Pinamar.

Despojado de todo divismo y aceptando que es “un poco enfermito”, Saccomanno, de 77 años, dijo que su trabajo consiste “en contar todo lo que puede contar, sino me callo”. Rechazó la calificación de honesto, al explicar que la construcción literaria “viene para molestar, incomodar, perturbar, escarbar y meter el dedo donde hay que meterlo”.

Como defensor de la idea de que en un pueblo chico hay un infierno grande, Saccomanno, rechazó las concepciones maníqueas de blanco o negro, pronunciándose por los grises, donde habitan villanos/as, ogros, bandidos, fantasmas, violentos, violadores e historias de “dinero, sexo y poder”,

“Con buenas intenciones solo se hace mala literatura”, señaló con tono irónico. Entusiasta con su presentación en la biblioteca de Pinamar, insistió en que “la realidad supera a la ficción: lo vemos todos los días – dijo – y yo, como expresó el Negro Fontanarrosa, viviré y moriré de esto que hago”.

Expresó que desde los orígenes de la Argentina – citó la obra El Matadero, de Esteban Echeverría -, la literatura nacional está signada por la violencia política, expresada, por caso, en el colonialismo, la Semana Trágica y “la llamada conquista del Desierto”. Ante la consulta de Humanidad, no hizo mención a ninguna hecho específico de la administración libertaria. Sin embargo, acotó que sólo basta con observar cómo “se maneja el presupuesto para los discapacitados, mirar la televisión o detenerse en los gritos de los vecinos a los jubilados”, para tomar una dimensión de lo que sucede.

A lo largo de sus respuestas, dejó en claro de qué lado está parado. “No creo que la literatura vaya a cambiar el mundo…no va a detener la matanza en Gaza…”, expresó- También apostó por las salidas colectivas con identidades precisas ante “aventuras que están a la vuelta de la esquina, en todas partes”.

Llamó a “no encerrarse en una torre de marfil”, contó sus comienzos escribiendo contratapas en el antiguo Página 12, dirigido por “el primer” Jorge Lanata, donde describía personajes de Villa Gesell, y la historia de un hombre “fascinado por fundar un pueblo en las dunas, en la arena”, después de haber explorado Ostende. En esta localidad obrera (ubicada dentro del partido de Pinamar) intentaron instalarse los belgas en unas barracas o barrio Tokio, cometido que no lograron como consecuencia del desastre de la Primera Guerra Mundial.

Refirió Saccomanno la forma en que recogió apuntes e historias consabidas en una comunidad chica – se refirió en especial a la relación de un sacerdote con una mujer adúltera -, que lo llevaron a hacerse acreedor al último galardón. “Era difícil, no me lo imaginaba”, confesó. Y señaló que en estos pueblos “siempre hay mafiosos, incestos, chicos abusados, drogas y diferentes tipos de malandras. Todos lo saben y se hacen los distraídos. Se cumple la Ley de Murphy: si algo puede salir mal, saldrá peor”.

Explicó que en todas partes “hay historias buenas” y que lo importante es cómo son contadas. Ante preguntas de la presentadora, Gabriela Galar, no pudo explicar cómo va construyendo sus personajes e insistió que el escritor por sí solo no puede cambiar el mundo capitalista. Mencionó “Robo para la Corona”, de Horacio Verbizky y “Operación Masacre”, de Rodolfo Walsh, al que consideró un texto más trascendente. De hecho, el protagonista del primer libro, estuvo al servicio del expresidente Carlos Menem y es hoy un exitoso empresario en la Argentina. Se trata del exministro José Luis Manzano, exministro – autor de esa frase -, que antes de retornar al país, pasó un largo tiempo en Estados Unidos.

No mencionó Saccomanno en ningún momento al presidente Javier Milei, aunque llegó a sentenciar que “vivimos en un gobierno ágrafo” que va “institucionalizando la violencia”. Se proclamó además “sobreviviente de una generación” castigada por la última dictadura militar.

  • Autora de la imagen destacada Lita Fernández
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Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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