Internacional Política

Quién es Delcy Rodríguez, la presidenta de Venezuela que reivindica a Maduro y Chávez

Trump zarandea el planeta y divide de hecho hemisferios en un nuevo ciclo geopolítico. Le concedió la derecha a la vice chavista Delcy Rodríguez, a despecho de Corina Machado. Interesante perfil de Vanity Fair.

Por Javi Sánchez (Vanity Fair)

Delcy Rodriguez (Caracas, 1969) es la nueva presidenta de facto de Venezuela, tras el “secuestro”, como ella misma lo denominó, del presidente Nicolás Maduro a manos de fuerzas especiales estadounidenses. Afronta ahora un escenario extraño, en el que sólo ella o su hermano Jorge Rodríguez, actual titular de la Asamblea Nacional, están capacitados según la Constitución del país para asumir el poder. Maduro llevaba tiempo situando a los dos hermanos como delfines, que se acercaron al régimen tras el fallido golpe de Estado de abril de 2002 contra Hugo Chávez. Pero la revolución de la presidenta en funciones empezó muchos años antes, como una forma de «hacer justicia» por el destino de su padre, el dirigente marxista Jorge Antonio Rodríguez.

Líder estudiantil y posterior revolucionario, el progenitor de Delcy encontró su final por otro secuestro, este producido en febrero de 1976, el del empresario estadounidense William Niehous por parte de guerrilleros. Rodríguez fue señalado como uno de los responsables –junto con varios diputaos y otros cabezs de organizaciones de izquierda– aunque su papel no llegó a esclarecerse. Detenido por la policía política venezolana, la DISIP (por el acrónimo de Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención), pasó dos días en un interrogatorio al que no sobreviviría. La causa oficial del deceso, un infarto, se desintegró ante una autopsia que revelaba torturs a manos de cuatro policías, y provocó la caída del director de la DISI, tres días después de la muerte de Rodríguez, el 29 de julio de 1976. Asesinado a los 34 años, Rodríguez dejaba a sus hijos como legado una frase que se convirtió en uno de los emblemas del primer chavismo –»el socialismo se conquista peleando»– y una organización, la Liga Socialista, en la que dio sus primeros pasos Jorge hijo. Para Delcy, huérfana desde los 7 años, también el impulso (alentado por su madre, Delcy Gómez) de estudiar Derecho, pese a que su pasión era la arquitectura y sus profesores le recomendaban Informática o Matemáticas, por su destreza en dichas materias. También era una buena jugadora de ping pong.

Delcy Rodríguez se licenció en la Universidad Central de Venezuela en 1992, dedicando su graduación a Hugo Chávez –por entonces encarcelado trs un fallido golpe bolivariano en 1992– y completó su formación en París (donde estuvo cuatro años, de los que no guarda buenos recuerdos) y en Londres, especializándose en derecho laboral y política social. La llegada al poder de Chávez en 1999 –con el respaldo de la ultraminoritaria Liga Socialista, entre otras organizaciones de izquierda– le sirvió para dar por zanjada su “venganza personal de esa época oscura”, como se refirió en 2018 al destino de su padre “y otros jóvenes asesinados”. Para entonces, Rodríguez estaba ya en Londres, donde permaneció otros cuatro años, realizando su doctorado.

En 2002, tras el golpe de Estado fallido contra Chávez, Delcy Rodríguez da el salto a la política activa. Se convierte en asesora del canciller Roy Chaderton y de la ministra de Comunicación, Nora Uribe. Un salto en el que tanto ella como su hermano van ocupando cargos cada vez más elevados en el régimen –Jorge como responsable electoral, Delcy como viceministra– hasta culminar con un primer rol cercano al presidente en el período 2006-07. Jorge consiguió llegar a la vicepresidencia de Venezuela y Delcy fue ministra de la presidencia. Ninguno duraría mucho en sus puestos. Al hermano mayor le correspondió organizar el aparato político del régimen, bajo el paraguas del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), y ocupar la alcaldía de Caracas. Mientras que Delcy fue fulminada por sus desencuentros con el presidente venezolano (sobre los que hay distintas versiones: algunos lo sitúan en un viaje oficial en Rusia y otros en su reacción con los médicos que trataban a su hermano) tras apenas medio año de ministra, desapareciendo de la escena política hasta la muerte de Chávez.

Feria de vanidades

Con Maduro, la estrella de los dos hermanos se disparó. Mientras Jorge sigue controlando el aparato político y electoral (es responsable de las elecciones, las últimas, amañadas en favor de Maduro, como sucedió antes con Chávez), Delcy acumula poder ejecutivo: canciller en 2014, con Chavez recién enterrado, vicepresidenta en 2018 y, desde 2020, cuando fue nombrada además ministra de Economía, encargada de levantar el desastre económico que había dejado el régimen de Maduro y la corrupción de su predecesor, Tareck El Aissami. La «superministra» emprende unas reformas tímidamente liberales, con retroceso del Estado y apertura al sector privado y medidas para reactivar el sector petrolífero, que se halla en el momento más bajo de producción en dos décadas de chavismo.

Ese perfil de socialismo rebajado, más su experiencia diplomática, convierten su figura en esencial para la administración Trump a la hora de buscar sustituto a Maduro. La actual Casa Blanca nunca tuvo simpatía por la opositora María Corina Machado (cuyo Nobel de la Paz, codiciado por Trump, la hizo aún más prescindible en estos compases, según aseguró el Washington Post), y también es consciente de que el golpe contra Chávez de 2012 fracasó por el respaldo de las fuerzas armadas venezolanas al régimen, de ahí esa frase de que Machado “no cuenta con el respaldo necesario”, no necesariamente el popular.

Delcy es incómoda – está sancionada por la UE desde 2018, juntos con otros 70 cargos venezolanos, por «graves violaciones de derechos humanos –, lo que llevó al incidente político con el entonces ministro Ábalos en su visita ilegal a Barajas en 2020–, y su Gobierno no está reconocido por buena parte del mundo desde las elecciones de 2024, pero de momento es necesaria para Washington. Que además ya lo había explicitado en otro aspecto: de los principales componentes del núcleo duro de Maduro (el responsable de Defensa, Vladimir Padrino; el de Interior, Diosdado Cabello; y los dos Rodríguez, no hay más), ella y su hermano son los únicos queno están señalados por la agencia anatidrogas estadounidense (DEA), como narcocriminales.

También habrá que ver cuál es el futuro de su Gobierno a la fuerza. Cuando Rodríguez defiende que Maduro es “el único presidente”, lo hace porque es la manera en la que puede ser presidenta en funciones: a Maduro se le supone ausencia temporal del cargo, con la Constitución venezolana en la mano (la abducción por la fuerza a un tercer país no entra en las causas de «abandono del cargo»). Con lo que Delcy Rodríguez podrá ser presidenta en funciones los próximos seis meses (tres meses, prorrogables por otros tres), y después, dependiendo de cómo quiera interpretarse, podrá cumplir el resto del mandato o tendrá 30 días para convocar “elecciones universales”. Pero estos supuestos pertenecen a un mundo donde las leyes, nacionales o internacionales, se cumplen de alguna forma, situación que no se aplica actualmente ni a Venezuela ni a Estados Unidos.

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