Habló poco, observó mucho. Dijo algunas cosas concretas al pasar. Se mostró convencido de que si el peronismo, contra viento y marea, logra conservar la unidad – en los meses venideros se resolverá quién será el presidente/a del PJ bonaerense -, ganará la presidencial de 2027. En la pulseada entre el gobernador Axel Kicillof y la líder presa, Cristina Kirchner, tratará de hacer equilibrio, apostando a la vez por la moderación y el cambio generacional. Sin descartar su propia reedición como candidato opositor, yendo a buscar la revancha contra el mandatario libertario Javier Milei.
No es difícil el acertijo. Sergio Massa, de descanso por Pinamar junto con su esposa, la senadora Malena Galmarini, recibió a dirigentes del Frente Renovador de la ciudad balnearia, encabezados por los concejales Leonardo Nápoli y Romina Gemignani. Durante un par de horas abordaron temas locales, bajo el candado del escenario nacional, incierto para no desentonar con lo que acontece en el impiadoso mundo.
“Es momento de mantener el perfil bajo para preservarse e ir dirimiendo cuestiones internas con que se dan en todos los espacios. En el nuestro, lo tenemos que hacer en la mayor armonía. Milei tiene aún un período de gracia, pero la gente, especialmente de la clase media, empezará a ponerse más exigente, por eso él también corre el riesgo de chocarla, como antes lo hicieron antes Alberto Fernández y Mauricio Macri”, fue una síntesis de la exposición de Massa que se comentó a este portal.
Con poder de fuego propio en el atenazado juego entre el futurismo de Kicillof y Cristina, cobijo de su hijo, Máximo Kirchner, titular del Justicialismo hasta marzo, Massa trata de asomar poco la cabeza. Sabe que si lo hace lloverán cañonazos que tratarán de tumbar su proyecto moderado, el de la tercera vía insinuada varias veces y otras tantas corrida por la polarización.
Humanidad recreó algunos aspectos de la reunión. Los protagonistas se mostraron cuidadosos porque “nadie sabe a ciencia cierta lo que pasará: hay muchos vaivenes y mezquindades y la ciudadanía vota más en contra que en favor de alguien”, se señaló.
Como es natural, Massa apoyó al peronismo renovador de Pinamar, destartalado como en otros lugares, con un jefe de La Cámpora, Gregorio Estanga que no conduce al conjunto; y un intendente, Juan Ibarguren (del PRO, absorbido por el fenómeno de La Libertad Avanza), quien impulsó y consiguió un aumento de tasas municipales del 40% a partir del primero de enero de este año, lo que le generó un andamiaje de críticas, acalladas porqué está en pleno desarrollo la temporada veraniega. No es lógico conspirar contra uno mismo.
Los motores turísticos están encendidos arriba del 70%, en medio de fallas estructurales – se construye a lo loco, sin ton ni son, las calles están poceadas y la inexistencia de una planta depuradora de efluentes cloacales y el vencimiento de un terraplén inundaron de inmundicia un tramo de la ruta 11, con los consiguientes daños ecolóigocos y en el pavimento -, que pusieron en duda la ambiciosa planificación de Pinamar 2050.
“Hay mucha improvisación y se vienen juicios millonarios que pagarán los contribuyentes de un partido que recauda como Vicente López y soluciona los problemas con parches”, declaró “El tano” Nápoli. Si bien manifestó aprecio personal por Ibarguren, le reprochó “una mala gestión” y puso en el tapete temas de inseguridad, falta de atractivos para los veraneantes y una administración de fondos rayana con lo delincuencial. “Se la pasan construyendo terrazas sin poner los cimientos”, endilgó. No es un tema menor, señaló además, la contaminación del agua para consumo.
Massa mostró interés. Deslizó que tiende puentes entre Kicillof y Cristina, la líder de mayor envergadura en el peronismo, para poder mantener juntos al movimiento y otros núcleos ciudadanos cuando – profetizó – el mileísmo se empiece a deshojar a fines de año y en las elecciones de 2027.
Evitó las respuestas tajantes. Demandó el surgimiento de “caras nuevas” y lograr ubicar en la conducción a un dirigente que conforme al conjunto. Públicamente, no le bajó el pulgar a Máximo y se abroqueló con disimulo detrás de Kicillof, a pesar de estar en el bando de los que abonan el pensamiento de lo improbable que es que un gobernador de la provincia tenga chances de ser Presidente de la Nación. Lo demostró hasta ahora la historia.
“Es difícil suplantar a Cristina…es ella la que tiene que tener la grandeza de abrir lugares para que avancen los más jóvenes y excluir de la tenida a su hijo”, sostuvieron renovadores diseminados en estructuras estatales de todo el país.
El sector de Massa, cuyo origen es la UCeDé, se mostró convencido del “gorilismo” que anida hoy en la sociedad y del predominio del “voto anti”, que el año próximo – confíó –le dará un puntapié a Milei.
- Imagen destacada: Massa en la cabecera de una mesa con dirigentes renovadores de Pinamar. Malena Galmarini, en primer plano.


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