Por Norma Lafuente D’abiduría
Un cambio en la forma de pensar lleva a una vida distinta. Creer que el mundo está en nuestra contra es bien distinto a ponerse de enemigo a la humanidad toda. Esta segunda creencia, a pesar de ser destructiva por impedir una de las necesidades básicas de nuestra especie (la socialización), produce mayores probabilidades de modificar el rumbo, hacia lares saludables.
¿Por qué? Por el simple hecho de que todo lo que sube tiene que bajar. Y si se está en una posición donde se reconoce que el problema está en uno y no en el resto, incluso culpando a los otros, se le hace permisible a la bola atravesar el río. Si tiene el impulso necesario, por más que sea pesada y parezca que se perderá en un fondo oscuro, saldrá sola en dirección correcta.
El estímulo puede parecer negativo, porque al fin y al cabo se considera que la injusticia es por una dañina o poco afortunada acción de los demás. Pero los seres humanos, al tener ese maravilloso poder llamado conciencia, pueden alterar su pensamientos y así sus sentimientos.
Observándolos, se puede viajar al polo opuesto de donde uno se encuentra. En ello ayuda la imaginación, que sirve de motor, mientras que la aeronave que hace posible el traslado se llama realidad.
Una mezcla adecuada entre fantasía y ubicuidad pueden convertirnos en superhumanos. Porque perdido está quien camina. Y en el caminar se pisan charcos de barros, así como nos podemos tropezar con nuestras propias palabras.
Son esos enunciados poco felices los que, en una aparente destrucción, terminan por darle una nueva oportunidad al ser. Siempre y cuando no caiga en las aguas de Narciso, o se haya olvidado destaparse los oídos.
Porque en definitiva, un superhumano es alguien que reconoce sus equivocaciones. Esto es algo que puede evitar la propagación de la violencia, pero por sobre todo el encuentro en paz con uno mismo, aunque sea, muy probablemente, durante unos pocos minutos de una dulce tarde.
Hasta que la volvamos a cagar. Quizá entonces, con una menor intensidad.


0 comments on “Cómo ser un superhumano”