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Mundial 2026: Trump insiste en intervenir en cuestiones seguridad en el torneo de la FIFA

La guerra contra Irán - que pone en duda la participación de su equipo en el Mundial de fútbol -, más los controles fronterizos, tienen en alerta a Trump. El presidente norteamericano está preocupado por Seattle y San Francisco. Conflicto de intereses.

Donald Trump presidente de los Estados Unidos, endureció su postura frente a la organización del Mundial 2026 que su país coorganiza con México y Canadá. Desde la Oficina Oval, el mandatario cuestionó la capacidad de ciertas ciudades para garantizar la seguridad durante el evento. Trump señaló directamente a Seattle y San Francisco como puntos críticos debido a su gestión local.

«Si creemos que cualquier ciudad puede ser incluso ligeramente insegura para la Copa del Mundo, no lo permitiremos. Ajustaremos las sedes si es necesario», declaró Trump en una conferencia de prensa. El presidente describió a los líderes de estas ciudades como incapaces de manejar el orden público, lo que puso en duda la realización de los encuentros programados en el Lumen Field y el Levi’s Stadium.

La respuesta de la FIFA no tardó en llegar a través de su vicepresidente, Victor Montagliani. El dirigente fue tajante al marcar la autonomía de la entidad frente a los gobiernos nacionales. «Es el torneo de la FIFA, es jurisdicción de la FIFA y la FIFA toma las decisiones«, afirmó Montagliani durante un congreso de negocios deportivos en Londres, desestimando cualquier autoridad presidencial sobre el calendario.

Pese a las advertencias, el vínculo entre Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se mantiene activo. Ambos se reunieron en Florida y en la Casa Blanca para coordinar los preparativos. En marzo de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva para crear un Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo, presidido por él mismo y con la participación del vicepresidente J.D. Vance.

Este organismo, que opera bajo el ala del Departamento de Seguridad Nacional, busca centralizar la logística y la protección de los millones de hinchas que llegarán al país. Según documentos oficiales de la Casa Blanca, se estima que el torneo generará un impacto económico neto de hasta 480 millones de dólares por ciudad anfitriona, con la creación de miles de empleos temporales.

Trump e Infantino buscan conciliar intereses en medio de la guerra

Sin embargo, el clima político internacional sumó un nuevo foco de conflicto: la participación de la selección de Irán. En declaraciones a Politico, Trump se mostró indiferente ante la posibilidad de que el equipo persa no compita en suelo estadounidense. «Realmente no me importa. Creo que Irán es un país muy derrotado. Se están quedando sin combustible», sentenció el mandatario ante la escalada de tensiones en Medio Oriente.

Irán fue la única nación ausente en la cumbre de planificación de la FIFA realizada en Atlanta esta semana. El seleccionado iraní tiene programado su debut contra Nueva Zelanda el 15 de junio en Los Ángeles, pero su presencia es incierta. Andrew Giuliani, director del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca, indicó que las excepciones de visa se analizarán caso por caso bajo criterios estrictos de seguridad nacional.

La FIFA mantiene por ahora las 16 sedes originales y el sorteo de grupos ya se realizó en Washington con la presencia de Trump, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney. El acuerdo de ciudad anfitriona que firmó cada sede incluye cláusulas que impiden la cancelación unilateral de partidos, lo que genera un escenario de potenciales batallas legales si la Casa Blanca intenta forzar traslados.

El despliegue de seguridad es la principal herramienta de presión que esgrime la administración Trump. Al colocar el Grupo de Trabajo dentro del Departamento de Seguridad Nacional, el gobierno federal tiene la potestad de calificar el nivel de riesgo de cada evento. Esto choca directamente con los contratos comerciales y de patrocinio que la FIFA ya tiene cerrados con marcas globales.

Analistas de Sportcal advirtieron que las amenazas de reubicación introducen una «incertidumbre sin precedentes» en un ecosistema que suele estar estrictamente regulado por contratos. El riesgo contractual afecta no solo a los estadios, sino también a los enlaces de transporte y las redes de telecomunicaciones ya instaladas en las ciudades señaladas por el presidente.

La situación de Irán no es el único frente abierto. El gobierno estadounidense ratificó que, si bien el Mundial es un evento integrador, no flexibilizará sus políticas de frontera de manera generalizada. Esto generó críticas de grupos como Football Supporters Europe, que ya habían denunciado los precios «extorsivos» de las entradas, con tickets para la final en New Jersey que parten desde los 4.185 dólares.

Infantino, por su parte, intentó bajar el tono a la confrontación política destacando que el torneo será como organizar «tres Super Bowls por día» durante un mes. No obstante, la presión de Trump sobre ciudades «santuario» o con gestiones demócratas sigue siendo el eje de su discurso de «América Primero» aplicado al deporte.

El torneo tiene previsto su inicio el 11 de junio de 2026, con el partido inaugural de los Estados Unidos el 12 de junio en el Los Angeles Stadium. La final se disputará el 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, sede que Trump defendió personalmente en reuniones previas con empresarios neoyorquinos.

  • Con información de Perfil

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