Argentina Sociedad

Pinamar, un paraíso de mar y bosque en el que buscan refugio los adultos mayores

Las comunidades del interior tienen sus características. En los últimos años han llegado numerosas familias a Pinamar y hay un boom inmobiliario. Muchos son adultos mayores que se organizan solidarios en un club de jubilados. La consigna: disfrutar corporal y cognitivamente.

No hay datos precisos de la cantidad de familias que han llegado a Pinamar (a 370 kms de la Capital Federal) en los últimos años, en busca de sosiego, lejos de las grandes urbes (especialmente del atiborrado AMBA). Sin embargo, dada la afluencia de pobladores con varios años de residencia y el establecimiento permanente reciente de núcleos con miembros mayores, las nuevas autoridades del Centro de Jubilados y Pensionados del partido (CEJUFEPI), se dieron a la tarea de integrar, con base en dos edificios (un natatorio hidroterapéutico y un club de actividades sociales y talleres), a cientos de personas que buscan qué hacer en la pujante ciudad balnearia, sobre todo fuera de la temporada veraniega.

“Es un espacio de pertenencia que contiene a todos sin excepciones, para mantener el cuerpo y el cerebro activos”, dijo el flamante vocal Horacio Rivero.

María Alicia Banchs, presidenta desde noviembre, hizo hincapié en los encuentros de tipo social alrededor de actividades coordinadas por personal de la Municipalidad: yoga, gimnasia, bailes para principiantes, coro, encuentros de camaradería (una vez por mes, el último sábado por lo general, se festejan los cumpleaños “a la canasta”), que incluyen lecturas de textos literarios (acompañados por mate y bizcochos), y varios etcéteras más.

“No hay que olvidarse de los partidos de tejo y los certámenes de truco”, acotó el secretario Rodolfo Ramírez, uno de quienes confluyó en Pinamar hace 3 años.

La institución tiene por finalidad, sin fines de lucro, el bien público. Con un déficit millonario heredado, y pocos subsidios estatales, hay toda una tarea por delante para reordenar las finanzas. La inventiva ayuda en la recaudación de fondos, siempre finitos: se alquila para fiestas hasta la una de la madrugada el local ubicado en De las Medusas, casi pegado al hospital municipal, pues hay que abonar gastos de servicios y sueldo de varios empleados.

“Los profesores son excelentes motivadores, motrices y cognitivos; y en la pileta de la calle Del Cazón, un lugar de encuentro y rehabilitación. Rosalía Méndez enseña a nadar, perfecciona estilos, da clases de aquagym, mientras otros ejercitan libremente”, destacó Banchs.

La cuota anual para ser adherente básico con múltiples beneficios es módica: 40 mil pesos que los jubilados con el haber mínimo pueden desembolsar en varias veces. Los más pudientes hacen “generosas” donaciones, mientras se  organizan viajes al interior del país también con tarifas promocionales. Además, se alienta a los recién arribados y a los más experimentados a que propongan iniciativas comunitarias.

En este verano, como en el anterior, la profesora Brenda Cabrera, de yoga, dio sesiones en la playa a las 8 de la mañana. Algo esplendoroso: más cuando intervinieron una bella bailarina y un influencer, ambos de origen ruso. Flexibilidad matutina, con el sol naciente y el agua salada a punto para un baño gratificante. A partir de marzo, el ritmo obviamente se va adecuando a la bajas de las temperaturas y el clima, cada vez más benigno.

“La cuestión es entretenerse e interactuar entre todos, con un objetivo que contesta a la pregunta: ¿y ahora, tras escapar de la ciudad, qué hago? Disfrutar”, contestó sin medias tintas Rivero.

Por supuesto, hay actividades aranceladas, siempre accesibles. “Es un desafío que asumimos con pasión”, dijo Banchs. “Sí, le ponemos el pecho”, reforzó Rivero. “A cualquier hora, me llaman y si la cancha está libre, hay tenida de tejo, en medio de bromas, al lado de la Biblioteca Popular, que cuenta con 51 mil ejemplares”, contó Ramírez.

La comunidad, naturalmente cerrada hace unos años, fue mutando: se abrió con la irrupción de los contingentes escapistas de las grandes urbes que pusieron bajo observación el proyecto inmobiliario de desarrollo Pinamar 2050. Es que faltan estructuras básicas y se nota mucho, a la vez que llegan arquitectos e ingenieros en busca de alquileres por los doce meses. Sus hijos pueden ir a una Universidad privada que está repleta de alumnos.

Antes que apresurarse, hay que sentar bases sólidas. No existe aún planta de efluentes cloacales; los accidentes en las obras en construcción suelen tener consecuencias fatales y los empresarios y las autoridades miran para cualquier lado; hay denuncias de inseguridad y vecinos movilizados; faltan cloacas y escasea el agua corriente en época estival; las calles están en mal estado y La Frontera – en la zona Norte, para los más ricos, igual que Cariló – también exhibe un descalabro automotor peligroso que reflejan las crónicas periodísticas nacionales. Los temas complejos de salud obligan a trasladarse a Mar del Plata o Buenos Aires.

En un mundo convulsionado, Pinamar es un paraíso por su tranquilidad. Hay habitantes de varias partes del país y numerosas colelctividades extranjeras. Se destacan la boliviana y la paraguaya, ubicadas en la prometedora y trabajadora Ostende.

No se desconectan en el partido de Pinamar de los problemas nacionales, cuyos vicios también anidan localmente. Hay movimientos feministas. Pero los jubilados van definiendo propósitos. Por ejemplo, hoy se anticiparán 24 horas y celebrarán el Día de la Mujer en el Centro de la calle De las Medusas. Cada uno con su vianda para compartir, departir como amigos y escuchar buena música. Con aire puro.

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