Filosofía

Compartiendo con Luna, el futuro es animal y niño

La llegada de Luna, una cachorra errante que le hace tomar conciencia de esa característica humana, lleva al filósofo Darío Sztajnszrajber a salirse de la alienación de lo cotidiano. No busca entender, sino compartir y lograr un poco de felicidad.

Por Darío Sztajnszrajber

Llegó Luna. Aquí, con Mina, la recibimos. O es Luna quien nos hace lugar en su errancia. (Me sigue pareciendo increíble que quienen nacemos para morir olvidemos nuestro carácter errante)

Luna es muy dulce, muy. Algo de la dulzura, de la ternura, de la suavidad hemos ido perdiendo en un mundo que nos exige estar demasiado alertas. Pero los perros pueden hacer convivir ambas cosas.

Por eso, los admiro. Los envidio, en la versión buena (si la hay) de la diosa Eris. Los disfruto. Los atiendo. Juego con ellos…

Luna es cachorra y juega todo el tiempo. Entre la ternura y el juego me invita a desalienarme un poco del cotidiano. Sigo creyendo que recuperar el juego es una de las posibilidades más claras de libertad.

El futuro es animal y es un niño. Y es futuro porque rompe la experiencia del tiempo lineal. El futuro simplemente es reconciliarnos con lo originario. No vamos sino que siempre estamos retornando…

Desantropomorfizar lo animal para revertir la desanimalización de lo humano. Dejarnos llevar por el arribante que nos trae su diferencia y nos invita a salir de nosotros mismos…

No busco entender a Luna sino desentenderne para compartir con ella lo que ella trae…

(Y así, casi sin quererlo, de a ratos soy feliz)

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