– Hay que dar lugar a los jóvenes en las campañas. Se desempeñan mejor en la velocidad y entienden de comunicación virtual y tecnología.
– Hoy hay menos ideales y más pragmatismo. Prevalece lo privado sobre lo público y la imagen sobre el argumento y el contacto físico.
– Solo “llegan” los políticos que se dedican “full time”, no los de medio time, que se

van a dormir a las 10 de la noche. A esa hora, los Alfonsín, los Menem, los Kirchner suelen diseñar, con total lucidez, las estrategias para vencer a sus rivales.
– Existen políticos con las cabezas llenas de cosas: a esos hay que administrarlos. Están los que la tienen vacía: a esos hay que insuflarles ideas y no es fácil.

– El “hambre” en un político es decisivo. Debe tener personalidad y voluntad de poder.
– Ya no proliferan presidenciales con inquietudes, capaces de matizar el liderazgo con algún ideal.
– En la actualidad rige el humo, no arde el fuego.

– Ante los desafíos, los dirigentes mediocres solo calculan pérdidas y ganancias; los grandes políticos corren riesgos y se comprometen con la sociedad, más allá de sus intereses inmediatos.
– Hay que dar lugar a los jóvenes en las campañas. Se desempeñan mejor en la velocidad y entienden de comunicación virtual y tecnología.
– Hoy hay menos ideales y más pragmatismo. Prevalece lo privado sobre lo público y la imagen sobre el argumento y el contacto físico.
– Solo “llegan” los políticos que se dedican “full time”, no los de medio time, que se
van a dormir a las 10 de la noche. A esa hora, los Alfonsín, los Menem, los Kirchner suelen diseñar, con total lucidez, las estrategias para vencer a sus rivales.
– Existen políticos con las cabezas llenas de cosas: a esos hay que administrarlos. Están los que la tienen vacía: a esos hay que insuflarles ideas y no es fácil.
– El “hambre” en un político es decisivo. Debe tener personalidad y voluntad de poder.
– Ya no proliferan presidenciales con inquietudes, capaces de matizar el liderazgo con algún ideal.
– En la actualidad rige el humo, no arde el fuego.
– Ante los desafíos, los dirigentes mediocres solo calculan pérdidas y ganancias; los grandes políticos corren riesgos y se comprometen con la sociedad, más allá de sus intereses inmediatos.
DALO A CONOCER