Medio ambiente

El cerdo

Desde Humanidad NyR les compartimos una nota escrita por el periodista, editor de radio y TV, Sergio Elguezábal, quien también es conferencista en tema de comunicación, ambiente y sustentabilidad. Este miércoles 27 de septiembre a las 20:30 va a estar estrenando en el Canal de la Ciudad la 4ta temporada de su programa, Efecto Mariposa.

Copiar o innovar, un debate inconcluso en el Congreso Nacional de CREA 2016

Andrés Oppenheimer es un periodista argentino muy exitoso que vive en Estados Unidos. Debe hacer unos 40 años que vive ahí. Sus programas de televisión empiezan con un listado de premios recibidos a lo largo de su frondosa trayectoria, que también incluye la autoría de varios libros. Muchas personas siguen sus opiniones en Argentina y otros países de la región; es uno de los intelectuales más influyentes en Latinoamérica.

La semana pasada Oppenheimer estuvo en Buenos Aires y dijo, en la cara de 7.000 productores rurales de todo el país reunidos para pensar el desarrollo más armónico de sus labores, que lo hacemos todo mal. Que, en general, los argentinos hacemos todo mal. Invitado para ser disertante en el Congreso Nacional CREA 2016 y frente a un público que venía inspirado para revisar sus prácticas, vincularse de otro modo con las poblaciones urbanas e inclusive asumir liderazgos capaces de emprenderla con la iniquidad y otros desafíos de vanguardia, descargó una furia disruptiva que, incluso entre los que lo veneran, fue difícil de asimilar.

Empezó riéndose de un taxista que –según él– no es un emprendedor exitoso. Parece que el taxista porteño con el que viajó alguna vez le habló de sus composiciones musicales y también de su desinterés por la parte comercial. ¿Cómo es que escribía, hacía poesía con esas letras melódicas y de tango y no las había ido a ofrecer para un buen contrato? “Así se pierden las oportunidades acá” según Oppenheimer, que viene una vez por año a Buenos Aires.

Las cifras relacionadas a la ciencia y la investigación en Argentina son “patéticas”, Argentina “no califica”, informó a la audiencia con desdén. Se quejó porque cree que nuestro único modelo de éxito es Messi. Es que el jugador, como muchos argentinos, tiene talento. ¿Estará mal valorar ese atributo que nos distingue? Lo que nos atrae de Messi es su conjunto de habilidades, la inteligencia y su competitividad. Aún los que admiramos a Diego privilegiamos ver de él un conjunto de destrezas ligadas a los mismos atributos que tiene Messi, aunque sean entre ellos bien diferentes. Pero Oppenheimer nos pide que dejemos de venerar esas virtudes. Que mejor demos premios en dólares durante las olimpíadas de matemáticas para que nuestros “nerds” –emplea esa palabra– también puedan ser idolatrados. Su teoría es que si establecemos “un premio de 50.000 dólares” –fue el ejemplo que dio– esos nerds serían vistos de un modo más “sexy” por nuestras chicas. “Van a ver cómo les encuentran el sex appeal…” (Lo dijo como lo estoy escribiendo.) Según esa visión, un hombre empieza a ser atractivo para las chicas argentinas si tiene 50.000 dólares para exhibir.

Oppenheimer predicó en Buenos Aires que más nos vale reconocer que tenemos un problema. Y ante su auditorio impactante (las 7.000 personas cubrían el espacio de una hectárea) dijo que nos pasa “lo mismo que a los borrachos: transmiten la falsa idea de que están muy bien”. Nos comparó con los borrachos y nos invitó a hacer lo que hacen en Estados Unidos para progresar, adoptar lo que él llama la paranoia constructiva: Estados Unidos siempre teme que los de al lado lo estén haciendo mejor, por eso es superior. Y dio una serie de ejemplos en el mundo de cómo copiar, entre otras cosas, modelos de educación. Dijo “copiar”, es decir copiarse, no reflexionar suficiente sino imitar un modelo y reproducirlo exactamente. Ni siquiera dijo aprender, dijo copiar, sinónimo de plagio.

Pero ¿qué es lo contrario de copiar? Imaginar, concebir, generar, tejer y descubrir, hallar con ingenio una cosa nueva. El futuro es transformar una cosa en otra. La innovación es el futuro y ahí no se llega copiando. Copiar significa, básicamente, mantener lo establecido. Muchos de los que vivimos acá estamos convencidos de que hay otras vías. Queremos involucramos en la transición de paradigmas con otros apetitos y con afán de encontrar en las tensiones grandes oportunidades para repensar el mundo inequitativo en el cual vivimos. La buena oportunidad que tenemos delante nos está invitando a pensar cómo lo haremos colectivamente. Y eso, en buena medida, depende de cómo nos veamos.

Oppenheimer propone que nos veamos como perdedores. Evidentemente no alcanza a deducir lo que nos conviene. La psicóloga de los equipos de competición que tiene el Barcelona fútbol club de España, Inma Puig, dice que puede ver, el que entiende. Y que para ver la cantidad de cosas que pasan entre las personas, es decir, en el entramado de una determinada sociedad, hay que comprenderlas. No hay que humillar, ni ridiculizar. Y evitar el agravio comparativo. Esto es lo que ha hecho Oppenheimer y tantos otros que pretenden comparar la educación, la economía, el ejercicio de la política y lo que se les ocurra con Finlandia. Es lo que va a la moda. El agravio comparativo. Eduardo Levy Yeyati, socio gerente de la consultora Elypsis, contó esta semana el último gran acuerdo de Finlandia donde, según el economista, “todos ponen”. Se trata de un pacto que acaba de firmar el Primer Ministro para aplicar más horas de trabajo y congelar salarios. ¿Se imaginan plantear esto en la Argentina?, se preguntó el economista con tono de “sería imposible”. Y la verdad es que resulta impertinente imaginar semejante cosa en un país donde los asalariados sufrieron una caída del 40 por ciento de sus ingresos. Lo que sí conviene es reconocer que estamos en conflicto con lo establecido, dado que lo instaurado no privilegia el bien común y eso no nos parece adecuado, ni tiene justificaciones. Transitar el conflicto es un ejercicio regular para los que vivimos en la periferia, necesitamos valernos de sus alternativas. Inma, la terapeuta del Barza, dice que “es una ocasión de oro” porque las angustias devenidas expresan el deseo de que algo se compense, “el conflicto es como el cerdo, se lo aprovecha todo.” En ésas andamos por acá. Y se me hace que de ese modo decidiremospechar la carretilla para encarar el rediseño general que nos merecemos.