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La vida en un mundo de preguntas

Un día te das cuenta. Un día, o más bien un momento, te das cuenta que lo que estas viviendo es una locura. Es cuestionable. Es desconocido e inclusive parece insignificante al lado de la inmensidad del mundo. Sin embargo, después de esto, te das cuenta de algo muy filosófico, lo cual te hace decir: «Vivo en una humanidad que tranquilamente podría no existir, pero yo tengo el privilegio de conocer en carne propia lo que es la vida, ¿pero qué carajos es?».

No. No hay respuesta a esto. Hay millones y millones de respuestas. Muchos optan por elegir la que más les conforma y continuar con la rutina, o peor, hundirse en una cotidianeidad que prohíbe pensar la filosofía, lo que nos rodea. Algunos piensan que la vida es un regalo. Otros que es un derecho. Finalmente terminamos viviendo, el tema está en qué manera lo hacemos.

Hechos de la sociedad y las diversas cuestiones políticas pueden hacernos pasar «momentos lindos o momentos feos», así sea con el poder adquisitivo obtenido o con la libertad de expresión y acción en la nación determinada. Todos nos terminamos filtrando en una carrera, una vertiente, un objetivo. Pero hay algo universal, algo común: respirar. Eso es lo que claramente nos diferencia a lo que no es vida. Es decir, ¿no sabemos lo que es la vida, pero sí lo que no lo es? Muchas cosas sabemos de la vida, tantas cosas, que buscamos encontrar un solo discurso con una posible realidad y «Lo Normal y Común», para no pensar tanto. Por esto es que han triunfado las instituciones dogmáticas y centros de poder autoritarios, sin diversidad de opinión.

Una nueva ola de oxígeno tiene que respirarse por todas las calles, caminos y pasillos del mundo. Un solo consenso: la constante reflexión de lo establecido, sin saturarse claro está. Porque la historia nos ha demostrado que lus humanus nos equivocamos. Pero no se puede vivir pensando, porque también hay que «vivir», de las obligaciones que nos reparte el sistema, al cual le dieron permiso nuestros antepasados, que abandonaron la actitud de participación activa en la recreación de un mundo mejor. También, gracias a eso, algunos tenemos óptimas comodidades materiales mientras que otros no.

Esto es recién el comienzo, por eso Humanidad te abre las puertas para que le comentes a cualquier adolescente que quiera formar parte de esta constructiva ola rebelde, que tiene un espacio para publicar su voz y pensar.

Escritor y estudiante. Fundó Humanidad el 2016 a sus 15 años de edad.