Por más que se le de vueltas, la Argentina está en una etapa política de transición, después del “picadito” de las PASO, que ganó por nocaut el Frente de Todos, y derivó, tras la charla entre Mauricio Macri, y el opositor Alberto Fernández, en la eyección del ministro de Economía, Nicolás Dujovne.
Lanzado el Gobierno a lograr el milagro de revertir el resultado el próximo 27 de octubre, primero tiene que llegar a esa fecha en mejor condición de gobernabilidad. De esa manera, Macri se aseguraría, después de 91 años, ser el primer presidente constitucional no peronista en llegar al fin de su mandato.
Una señal pasó desapercibida esta semana, en medio de la noticia dada por el Financial Times de Londres, sobre la intercesión del papa Francisco para lograr la reconciliación entre Alberto F. y Cristina Kirchner. En Buenos Aires, en el mayor de los secretos, deliberaron miembros de la cúpula eclesiástica y los obispos más ligados a la pastoral social, que apuestan a una convivencia armoniosa para concretar la visita, en 2020 a la Argentina, del Santo Padre, algo que se descartó durante los casi 4 años de Macri.
Humanidad habló con voceros de dos dirigentes que interactuaron con Francisco, en Roma: Eduardo Valdés, ex embajador, y Guillermo Moreno. Recordaron el origen de Jorge Bergoglio en Guardia de Hierro, los días tormentosos que sobrellevó durante la gestión de Néstor Kirchner, y la relación armoniosa que tuvo con Cristina, ya instalado en la Casa de Santa Marta.
La estrategia del PRO (elaborada por Marcos Peña y Jaime Durán Barba), era llegar a los comicios con el peronismo hecho astillas. Lo que no ocurrió, por la unificación detrás de Alberto F. y Cristina, que traccionó a Sergio Massa y 10 puntos vitales para asegurarse un triunfo en primera vuelta. Eso, al menos, es lo que demostraron las PASO.
A Macri y Alberto no les conviene que todo explote en las próximas semanas. El peronista le pidió que sacara a Dujovne, quien fue reemplazado por Hernán Lacunza, funcionario de María Eugenia Vidal, con pasado kirchnerista. A Durán Barba, lo eyectaron, según dio cuenta este sitio, y queda por verse que pasará con el jefe de gabinete, Marcos Peña, más versátil y mimado por Mauricio.
Con Lacunza en Nación, Vidal se asegura fondos para mantener intendencias y retener la mayor cantidad de bancas posibles, pues es improbable retenga la Gobernación, descontando los más de 18 puntos que le sacó Axel Kicillof, el preferido de Cristina.

“Debe primar el diálogo y la racionalidad”, se pusieron de acuerdo Macri y Alberto, aunque en la conversación hubo algunas desinteligencias por la insistencia del Presidente de ubicar a Cristina como “amiga del régimen chavista venezolano”.
Extremistas afuera. Los dos se preocuparon de que “no estalle todo por los aires” y se puedan celebrar comicios normales en octubre, descartando las variantes que impulsan algunos de dar intervención a la Asamblea Legislativa, para adelantar los tiempos.
Hay negocios en curso e intereses externos sobre los que se producen tironeos. Alberto y Critina mandaron a decir que no defaultearan la deuda y que abrirán una renegociación con el FMI, aunque este es un punto al que preferirían de inicio el flamante ministro Lacunza. Vaca Muerta y algunos puertos están en el eje de las conversaciones.
“Alberto no quiere que se caiga Macri”, se le aseguró a Humanidad, al tiempo que inversores locales y extranjeros apuestan a una gestión madura, racional y moderada del próximo gobierno.
Como recitaba Maria Elena Walsh, este es el mundo del revés. El ex vicepresidente Julio Cobos, catapultado por el kirchnerismo, declaró que Alberto “es un hombre de una gran personalidad y capacidad de liderazgo…con sentido común, no creo que vaya a hacer nada loco”.

En efecto, Alberto tranquiliza al negar una “reforma laboral macro”, pero a la vez acepta cambios “micros” (se lo admitió al máximo CEO de Mercado Libre), enfocados en rubros específicos. Dujovne se fue, casualmente, porqué “hay que escuchar a la gente y actuar en consecuencia”.
En el Instituto Patria no quieren pronunciar palabra. La pelota la tiene Alberto. Prudente, como para poner paños fríos a su pelea abierta con el presidente Jair Bolsonaro, al manifestar, que no se cerrará la economía y que Brasil y el Mercosur tienen un lugar central” en la mirada de la Argentina.
No habrá foto pública entre Macri y Alberto. Antes que nada hay que desarmar a los guerreros.


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