Para Sergio Massa, pieza clave en el Frente de Todos que lleva la fórmula Fernández-Fernández, “la grieta” en la Argentina se termina el 11 de diciembre, con la asunción de Alberto como presidente. En la habitual y extensa entrevista que hace Jorge Fontevecchia, los domingos, el jefe del Frente Renovador, tuvo conceptos de peso, algunos de los cuáles rescata Humanidad en esta breve síntesis. El primero objetivo, ratificar el triunfo en octubre, será renegociar la deuda externa con el FMI, en paralelo a convocar a un acuerdo económico y social, basado en el consenso y no en las mayorías hegemónicas, con una orientación de centro (¿el resurgimiento de la ancha Avenida del Medio?). También, se elaborará un programa de Estado de largo plazo, partiendo de la base que el Poder Ejecutivo es “unipersonal”.
Masa habló de su reencuentro con la hoy candidata a vice, Cristina Kirchner, sin abundar en el contenido de la conversación. Reveló que la confluencia en el FdT fue posible porqué todos los sectores entendieron que debían ceder algo para acabar con el “gran daño” generado por Mauricio Macri, a quien definió como “soberbio y caprichoso”. Hasta lo acusó de “mal perdedor” por la actitud asumida después del “palazo” que sufrió en las PASO del 11 de agosto, cuando habría dicho, según él: “ahora se van a joder”.
Massa se sinceró al admitir que su “vocación y deseo de ser presidente siguen intactos”, pero que acotó que aprendió a anteponer el interés colectivo para terminar “en el dolor” representado por Macri. Apostó a sacar más votos el 27 de octubre y alcanzar una legitimidad social robusta para arreglar el tema de la deuda externa y promover el trabajo y la producción.
A Humanidad le sorprendió un interrogante y una respuesta, y las reproduce textualmente:
JF: ¿Pueden recomponer el vínculo con (el candidato a vice de Macri, Miguel) Pichetto?
SM: Sí. Le tengo mucho respeto a Miguel. Yo dije algo sobre su persona que fue tomado como una descalificación, cuando en realidad era una calificación. Dije que era un excelente burócrata político. Fue un gran presidente de bloque para (Carlos) Menem, para (Eduardo) Duhalde, para Cristina (Fernández), para (Néstor) Kirchner. Es un profesional de su tarea. En la Argentina que viene, tiene algo para poner. Y es lo que se viene. Ver que hay para dar y no para sacar.
Moderado, con una impronta propia, Massa sobrevoló el fracaso de Alternativa Federal, y el hecho de que Roberto Lavagna, hubiese sido, mal asesorado, “refractario” a participar de una interna. Señaló que si AF competía igual, hubiese sido «funcional a Macri», lo que consideró inaceptable.
De alguna manera fue conciliador con el gobernador, Juan Schiaretti, por su sentido de responsabilidad al representar el “cordobesismo”.
Mencionó, por arriba, que rubros deberán hacerse cargo, en el futuro cercano, para dinamizar la economía. Mencionó autopistas, bancos, petroleras, energéticas y sectores mineros.
Hugo otros rasgos sobresalientes del reportaje. Se atrevió a indicar que el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, de imponerse en CABA, podría ser el nuevo líder del PRO.

No lo ubicó en la categoría de peronista. Prefirió insertarlo en lo que denominó “los hijos de la democracia”, en los que también ubicó a Diego Santilli, Wado de Pedro, Máximo Kirchner, María Eugenia Vidal y “desde (Juan Manuel) Urtubey hasta Nicolás del Caño”.
“Todos (el se incluyó) tenemos una cultura política distinta: no somos hijos de los enfrentamientos, de la violencia del terrorismo de Estado”. También mencionó a Nicolás Massot y Emilio Monzó, como otros miembros de «una generación que no es hija de la cultura amigo/enemigo”.
Opinó que con Macri se termina “una etapa” y dijo descreer que le guste la política. “De hecho, descartó a todos los políticos de su entornno: Monzó, Massot, Rogelio Frigerio, Federico Pinedo”.
Elogió la tendencia al “multilateralismo” de Alberto Fernández, y profetizó que “el 28 de octubre comienza el repunte”.
“Hoy – evaluó – Alberto es presidente sin serlo, para la gente, para los mercados, para las empresas. Y Macri también es presidente sin serlo. En el momento que Alberto sea presidente electo y pueda decirle al Fondo: vamos a este acuerdo; que pueda decirle a los bonistas: vamos a este acuerdo; pueda decir con la deuda intra Estado: voy a hacer esto, voy a usar este mecanismo para garantizar los pagos; que pueda decirle a los argentinos: el primero de enero empieza un cambio en el sistema tributario que baja 30 por cidento la presión impositiva a las PyMes; que pueda decirle al conjunto de los trabajadores como va a ser el mecanismo de recuperación de ingreso y de salario, y pueda plantear el mecanismo de cumplimiento de los contratos y el fin de los abusos en materia eléctrica… la Argentina va a tener un proceso de recuperación inmediata”.


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