Argentina Política

“El secreto del triunfo, la unidad y Cristina”

Alberto va mostrando la punta del ovillo de su gobierno. Duro con Macri y el FMI, solidario con los postergados y promotor de un acuerdo regional con eje en México y Argentina.

“Más moderado”. “Mejores”. Con todos. Paso a paso, Alberto Fernández va despejando dudas acerca de como ejercerá el mando, con la fuerte presencia y el respaldo de su vice: “el secreto de este triunfo – dijo en la simbólica CGT, que sigue siendo una “bolsa de gatos”, ya sin Mauricio Macri -, no es otro que la unidad, el esfuerzo y la esencia, particularmente de Cristina”.

Su paso por México, la ligazón con Andrés Manuel López Obrador, las reuniones con emisarios de Donald Trump para tratar la ardiente realidad regional – la salida negociada a la crisis de Venezuela, los desbordes en Chile y Ecuador, el levantamiento contra el líder boliviano Evo Morales, tras un cuestionado triunfo en las urnas, la liberación de Lula y la enemistad manifiesta con Jair Bolsonaro, pero no con el pueblo brasileño -, le fueron dando un sello ligado a la primera gestión de Néstor Kirchner. Cristina convalida en un esquema de coalición: se respetan los compromisos, uno de ellos con Sergio Massa, del Frente Renovador.

Como anfitrión del Grupo Puebla, que delibera en Buenos Aires para buscar un horizonte progresista en la región. Alberto reforzó un liderazgo que para el chileno Marco Enríquez Ominami debería sacudir a la izquierda que “se volvió conservadora” e impulsar a encontrar “soluciones nuevas” en un continente “enormemente desigual”.

El Partido de los Trabajadores (PT) tiene una fuerte presencia, de allí la irritación cada vez creciente de Bolsonaro. Fernández, quien optó por no responder más los agravios, deseó que Lula esté presente el 10 de diciembre, en el traspaso de mando. Dilma Rousseff, le preguntó si eso es “prudente” en el actual clima de incertidumbre y enojos. “Tenemos que estar del lado de los injustamente perseguidos”, le respondió.

Todo indica, que aún haciendo malabarismo, Fernández tomará el toro por las astas. En una entrevista que concedió al ex mandatario de Ecuador, Rafael Correa, tuvo definiciones parteaguas.

“Estamos del lado de los perseguidos”, dijo Alberto a Dilma, contento con la libertad de Lula

Señaló la lucha constante entre los que quieren preservar el status quo y los que no se conforman. “En la sociedad argentina, el grano que salió es el del peronismo, que le dio derechos a los que estaban olvidados”.

Reconoció que con el peronismo, nació también el antiperonismo, lo que no ocurrió en Chile, “donde el milagro no es económico, sino que la población no hubiese reaccionado antes”, cuando el 1 por ciento se lleva el 30 por ciento de la renta.

Llamó, para reacción de los refractarios a Hugo Chávez, como “época de oro” la vivida entre 2002 y 2014”. Dijo que a Lula no le perdonan haber llevado a la clase media a más del 50 pro ciento de los brasileños. Consideró que no se puede considerar “populista” a Evo Morales, quien “tuvo un éxito espectacular con el superávit fiscal”.

Al nacionalizar los hidrocarburos, hizo cambiar el funcionamiento de Bolivia”, dijo ¿Un anticipo de lo que puede hacer él en materia energética en la Argentina?

La lógica de Fernández, atemperada por los distintos firmamentos en la coalición del FdT, es que “el peronismo siempre será una amenaza para un tercio de la Argentina” que se despreocupa de “la gente que la está pasando mal”.

Reconoció que los gobiernos de Lula, Chávez, Kirchner, Correa, no lograron modificar las estructuras económicas y cometieron errores.  Sin embargo, insistió en el proceso de integración, debe girar sobre el eje México-Argentina, para enfrentar una globalización, de la que no renegó.

Alberto explicó la victoria electoral: recordó primero las divisiones que fue sufriendo el campo popular y su alejamiento de Cristina, tras la crisis con el campo, en 2008.  La derrota del 2017, sumada a la presidencial de 2015, los hizo recapacitar. El objetivo: derrotar al modelo neoliberal que produjo el “desastre” económico con “la complicidad del FMI”. Aclaró que se honrarán los compromisos asumidos por un gobierno democrático, aunque “no se está en condiciones de pagar” sin antes renegociar y fomentar las exportaciones y el trabajo nacional.

Contó detalles del ofrecimiento de Cristina para que fuera candidato, con ella como vice, en un reunión, donde aclararon todas sus diferencias en privado. Pragmágticos, coincidieron en que “ella sola no iba a ganar, y nosotros sin vos, no vamos a ningún lado”.

Eduardo Duhalde, promotor de la candidatura de Néstor Kirchner, y después enemigo del kirchnerismo, admitió que la movida de Cristina le “tapó la boca”. Y Julio Bárbaro, otro detractor de la que vuelve con todos los honores,  ahora predica que la viuda de Néstor, sabe que al cederle el poder a Alberto “no se lo está prestando, sino dejando para siempre”.

De hecho, Alberto generó su propio Grupo Callao, con gente joven, que equilibrará el poder de La Cámpora y del gobernador electo Axel Kicillof. Y si eso no fuera suficiente, tiene el apoyo de gobernadores, intendentes y sindicalistas.

Uno de sus objetivos es conformar un Consejo Económico Social, que aborde otras cuestiones más allá de acuerdo de precios y salarios. Lo está tentando a Roberto Lavagna, quien sigue siendo una figurita difícil, más con la edad.

El despliegue que hará el gobierno – Alberto conoce sus comandos como nadie – no le impide reiterar una y otra vez que “Cristina fue determinante” en el reagrupamiento del campo popular. Indicó que su solución estratégica, por generosidad o madurez, fue correcta. Agregó que el país se pondrá de pie “sin descartar a nadie”.

Macron dialogó una hora con Fernández y lo invitó a visitar París

Capítulo aparte fue lo que consideró “una persecución judicial” manipulada por factores de poder. El caso de Milagro Sala, ahora tiene nerviosos y mucho a los radicales de Cambiemos, en especial al jujeño Gerardo Morales.

Alberto, a diferencia de Correa, no se resigna a perder la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, y aspira a preservar las relaciones con naciones de distintos signos ideológicos, bajo el precepto de no intervención en asuntos internos de otros Estados. Quiere apagar el incendio con Bolsonaro.

Ya con vínculo privilegiado con el premier francés, Emmanuel Macron, Fernández apuntó que no estuvo muy de acuerdo con la ley de medios, pero que mirando hacia atrás, “Cristina ganó, porque abrió el debate y hoy sabemos quien está detrás de cada medio, quien está detrás del que está hablando o escribiendo, que intereses se esconden”.

Manifestó que alguna prensa (no quiso hacer nombres para no revivir problemas) hace daño pero no es relevante.¿Si influyera tanto en la conciencia social, por qué ganó Cristina, cuando se dijeron de ella las peores cosas en las pantallas, las radios, los diarios y redes sociales”.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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