Uno a veces se siente como ese personaje del genial Fontanarrosa. Después de varios años de compartir notas y pensamientos en Twitter, no agresivos ni ofensivos en criterio de uno de los editores de Humanidad, esa compañía suspendió sin más la cuenta de @chirupaganetti. Puso como excusa un abanico posibilidades, información maliciosa y spams, entre otras. Nada preciso. Hoy se hizo el descargo formal y quedaron en responder en un tiempo «prudencial». Mientras tanto, reproducimos ésta fábula del gran humorista gráfico y escritor fallecido en julio de 2007.
Por Roberto Fontanarrosa
Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el pelotudo del pueblo. Un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y recibiendo limosnas.
Diariamente, algunos hombres llamaban al pelotudo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso. Él siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:
– Lo sé, no soy tan pelotudo…, vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda. Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
La primera: Quien parece pelotudo, no siempre lo es.
La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos pelotudos de la historia?
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos
La cuarta: (pero la conclusión más interesante) Podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo
MORALEJA:
«El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pelotudo delante de un pelotudo que aparenta ser inteligente»


El día que dejemos de lado la dependencia de aceptación y aprobación de parte de personas que nisiquiera valoramos tanto, y seamos más fieles y consecuentes con nosotros mismos, nos irá mucho mejor.
Buen post!
Esta fábula es de autor anónimo y data de varios siglos. No es de Roberto Fontanarrosa. El negro escribía mucho mejor.
No sólo está mal citado sino que encima ponen Jorge Fontanarrosa.
Hay que chequear por favor !!!
Gracias por la aclaración del nombre. Ya corregimos.
en todo caso se plagió esta. se me cae un ídolo. la escena salió en el zorro cuando un niño siempre elegia la moneda mas chica a proposito. será que se plagio otras?
¿Plagio o idea remozada?
NO ES PLAGIO. DE LAS HISTORIAS ANÓNIMAS SE PUEDEN HACER DISTINTAS VERSIONES