Argentina Política

La rebeldía de Pichetto, para imponer un peronismo de derecha

Cerca de los 70, quien fuera vice de JxC, apuesta a la evolución del presidente Fernández y su acercamiento a Estados Unidos y Brasil. Por ahora, sigue en la oposición, junto con Macri.

Barba raleada, cabello más largo. Como un desaliñado joven dispuesto a rebelarse, para compensar el sometimiento y el servicio incondicional que prestó a la izquierda peronista, representada por Cristina Kirchner, y los “radicalizados” que la rodean. Así se presentó ayeren Crónica TV, Miguel Pichetto, ex candidato a vice de Juntos por el Cambio.

En realidad, con ligeras variantes (éste periodista lo frecuentó cuando era corresponsal del un diario de Río Negro), siempre pensó lo mismo, aunque era muy prudente y callaba públicamente por obediencia partidaria a sus distintos mandos, entre ellos Carlos Menem, a quien reivindica igual o incluso más que a Néstor Kirchner.

“Fui, soy y sigo siendo peronista”, repitió para dilema de Ángela Merkel. Claro, de centro derecha o derecha a secas.

Le sigue irritando Cristina, no obstante lo cuál reconoció su liderazgo político. Pero se inclinó por el peronismo tradicional que según él, debería ir evolucionando al lado de la figura presidencial de Alberto Fernández. Del actual gabinete, rescató las figuras de los ministros Ginés González García y Felipe Solá. Y, por supuesto, atacó a la ministra de Seguridad, Sabina Frederic. La contrapuso con su par inferior de la poderosa provincia de Buenos Aires Sergio Berni, quien ayer se declaró “anti zaffaronista”, en referencia al garantista ex miembro de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni, un jurista “para Suecia y no la Argentina”.

El alineamiento de Pichetto con Estados Unidos y Brasil, un capitalismo moderno – recitó – es absoluto, así como su desprecio por Venezuela y “el régimen bolivariano”.

Esa posición, no le impidió seguir cuestionando “las arbitrarias prisiones preventivas” dispuestas por jueces de Comodoro Py, durante los 4 años de Cambiemos (pese a ello, sigue considerando a Mauricio Macri como uno de los líderes más importantes, al igual que Cristina). Coherente, siguió defendiendo los fueros de la que fuera su jefa y dos veces Presidenta entre 2007 y 2015.

Es abogado a medias de la gestión de Macri. Argumentó que “en el 2015 concluyó un ciclo” y que se vio obligado a correrse hacia ese espacio, por el estallido de Alternativa Federal y “la falta de visión política” de Roberto Lavagna, hoy asesor en las sombras de Alberto Fernández.

A pesar de ser anti K, apuesta a que Alberto se aleje del “oscuro mundo bolivariano”

Pichetto no tiene nada de tonto. Reconoció que hay una “pobreza estructural del 34/35 por ciento” pero no “hambre famélica”. Pidió acabar con los planes sociales y generar trabajo genuino, bajo el paraguas de Donald Trump, Jair Bolsonaro y naciones de Europa, “alejados de ese oscuro mundo bolivariano”.

Sobre el futuro de la oposición, Juntos por el Cambio, Cambiemos o lo que sea, sostuvo que representará a la clase media que quiere ascender. Apuntó que si bien reconoce la vigencia de Macri (quien se fue a Guatemala, antes de ir asumir como directivo de la Fundación FIFA), no se lo puede proyectar sin más hacia 2023. Destacó a Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y gobernadores radicales, como posibles alternativas. “Hoy por hoy a Macri a Macri se lo conoce en cualquier rincón del país, para bien o para mal”, señaló con el pragmatismo que lo caracteriza.

Ambivalente, no dejó de ponerle unas fichas a Alberto, a su prédica dialoguista y de apertura internacional. “Si resuelve el tema de la deuda externa, ahí veremos su plan”, dijo, apostando al mismo tiempo a punto y banca.

Denostó a los sectores de la Iglesia y a los curas villeros que se inclinaron por el Frente de Todos. Desalentó el aliento “pobrismo” y al debate sobre “los presos políticos”. Sostuvo que Alberto no debió haberse “arrepentido” de haber despedido con elogios a jóvenes de las fuerzas armadas que salieron en misión de paz, por las críticas de Nora  Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo. Alentó, además, la explotación minera, nuclear y petrolífera, incluso a través del fracking en Vaca Muerta, claro que “cuidando el medio ambiente”.

Si la gestión de Alberto y Cristina está llena de acechanzas y desafíos, la postura de Pichetto en el llano no está exenta de incógnitas y desplazamientos. Es mayor su capacidad de daño, junto con Patricia Bullrich, que su influencia en una sólida construcción democrática por fuera del peronismo. Pero, atención, se sigue diciendo peronista y frecuenta a legisladores, gobernadores e intendentes del PJ.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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