Argentina Política

Más cuarentena, fondos para las provincias y expulsión de corruptos

Alberto dialogó un par de horas con la vice Cristina; tuvo una nueva video conferencia con los 24 gobernadores y recibió a varios intendentes. Se ajustaron clavijas.

Calvos hay en todos lados. No es una referencia a personas sin cabellera. Simple metàfora para Gonzalo Calvo y las 14 personas de su equipo de Articulación de Política Social, echados por el presidente Alberto Fernández, luego de comprobarse el pago de sobreprecios de alimentos en la cartera que preside el ministro Daniel Arroyo, sin que ningún estamento burocrático que pusiera el mínimo freno. Algo similar ocurrió en el área de PAMI, por la compra a valores inflados de alcohol en gel. Dos incidentes más a los que están acostumbrados los argentinos, en medio de la bomba biológica que cayó sobre el mundo y viene siendo capeada por el gobierno con gran apoyo de la sociedad. Quedó en evidencia, pese a algunas discrepancias por fondos públicos, con el apoyo de los 24 mandatarios a la prolongación de la cuarentena, por lo menos hasta el 23 de abril, lo que se confirmaría el fin de semana.

Nadie dice que será fácil sortear la pandemia. Quedó en claro que primero está la salud de la población, y luego (y durante) las previsiones económicas, que lógicamente vienen en caída libre y generan incertidumbres en empresas chicas, medianas y pequeñas. Amén de la preocupación creciente en trabajadores formales e informales, desocupados y beneficiarios de planes sociales.

Sin que trascendiera el contenido, Alberto diálogo un par de horas con Cristina Kirchner, en Olivos. Sólo comentó que recogió de la vice aportes valiosos hechos con inteligencia, capacidad y experiencia.

“A veces estamos de acuerdo, a veces no”, comentó quien tiene a su cargo el Ejecutivo y a quien se le reprocha (por lo bajo, pues no esta la mejor ocasión de hacerle reproches en público), falta de pericia de algunos de sus principales colaboradores. Sorprendió el ex presidente Eduardo Duhalde, quien lo visitó el día de su cumpleaños número 61, al pedir que se anime a cambiar “gente que no ayuda” y dejar de pelearse con ejecutivos (leáse Paolo Rocca, de Techint, quien desafió una de sus decisiones y mantuvo el despido de 1450 contratados).

Cristina terminó su cuarentena y el martes habló largo y tendido con Alberto en Olivos

“No somos ladrones, si identificamos a algún corrupto, lo sacamos del gobierno”, repitió Alberto, quien instruyó al ministro Wado De Pedro a distribuir cuanto antes 120 mil millones de pesos entre las provincias y desalentar cualquier atisbo de emisión de “seudo monedas”, como insinuó el cordobés Juan Schiaretti.

Alberto hace brillar una curiosa trilogía, codo a codo, con el gobernador kirchnerista Axel Kicillof y el jefe de gobierno del PRO de CABA, Horacio Rodríguez Larreta. Se suman al toqueteo amistoso varios intendentes peronistas del Gran Buenos Aires (sobresale Juan Zabaleta, de Hurlingham) y jefes comunales de la oposición, como Jorge Macri, Néstor Grindetti y Diego Valenzuela.

La rigidez en las medidas sanitarias, con aplausos mayoritarios y cacerolazos amortiguados desde los balcones, se apoya en el derrumbe visible por la televisión, de lo que ocurre en Estados Unidos, China, Ecuador, Italia, España y Brasil.

“Los argentinos, que son hijos del rigor, no soportarían ver cientos de cadáveres en cámaras frigoríficas”, dijo con crudeza el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, cuando el pico de la enfermedad está en el horizonte. Hasta aquí, hay un control efectivo de daños, con gran compromiso de médicos, enfermeras, organizaciones sociales, sindicales y religiosas.

“Se comprendió que Alberto está ganando tiempo para enfrentar la virulencia virósica y hay confianza en que la tarea comunitaria y solidaria logrará después poner en funcionamiento los fierros, esto es, el aparato productivo”, se señaló a Humanidad en la Rosada.

Alberto levantó a ministros que tuvieron tropezones y están en la línea de fuego: Ginés González García y Arroyo. Un peronista, funcionario “lupin” de Néstor Kirchner, se molestó con el ex gobernador de La Pampa, Carlos Verna, por “hacerse el guapo” con el Presidente, por haber laudado en favor de financiar una obra hidroeléctrica en Malargue, Mendoza. Pero no se privó ante el periodista de éste sitio, mencionar la “inoperancia” del jefe de gabinete. Santiago, nieto del histórico Antonio Cafiero. Alberto le confiaría el nuevo protocolo para controlar compras por parte del Estado, en los que se establece la condición de no hacer desembolsos por encima de los Precios Cuidados.

Hay internas en el FdT. No es la mejor ocasión de agitarlas. Y sobreviven los Calvos a los que Alberto también quiera ubicar en la categoría de “miserables”, como hizo con grandes popes empresarios.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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