Argentina Política

“La oposición inventa una vice como Hitler, y Cristina ve un país de ladrones”

Las sospechas de la sociedad civil hacia la política, la exageración de los conflictos para generar divisiones, fueron temas, sin anestesia, abordados por Zuleta Puceiro.

En la Argentina hay dos extremos: el peronismo y el antiperonismo… y se desemboca en un empate (político) que termina casi siempre en cero”, lamentó el consultor Enrique Zuleta Puceiro. Ex asesor del fallecido expresidente Raúl Alfonsín, dijo que el país “no va a funcionar mientras no se pare el péndulo”, se termine “la lucha de todos contra todos”, y mejore la representación civil, con un sistema constructivo.

En un “no programado” diálogo radial (según resaltó), con el periodista Segundo Figarillo, “En una mirada en el tiempo”, por AM 1010, el analista señaló que el Poder Judicial debe investigar los casos de corrupción, aunque el tema se traba siempre cuando queda sujeto a la polarización. “Los jueces, acá y en la China, actúan en defensa propia”, sostuvo.

No eludió ningún tema de la compleja y difícil realidad nacional y mundial. Cuestionó a algunos medios por “amarillistas” y “fantasiosos” y afirmó que la vuelta triunfal de Cristina se produjo por “la persecución obsesiva de los antikirchneristas”.

Destacó la impotencia de las coaliciones vigentes, que sirven para ganar elecciones, pero tienen muchos problemas para gobernar. Al presidente Alberto Fernández, le asignó pese “a las idas y vueltas” en medio de la pandemia, un “cierto aval”.

Auguró que Sergio Massa “está preparado para moverse en situaciones complicadísimas”. Estimó que “sobrevive en un mar tempestuoso” y “sabe cuando jugar y cuando preservarse”.

Zuleta Puceiro: El 41 % pide una política superadora, con consensos

-¿La Argentina atraviesa una crisis política, económica y judicial?

La situación del país no es muy diferente a la de la mayor parte del mundo; con la pandemia se produjo un desconcierto; negacionismo por un lado, decisionismo por otro, van bajando las aguas y nos encontramos con… los escombros que quedaron el año pasado de una elección desmesurada en la que se enfrentaron concepciones extremas, excluyendo terceras figuras.

– ¿Cuál es el efecto de las elecciones tan polarizadas?

– El que triunfa cree tener una hegemonía como para inaugurar una nueva época y pierde noción que el derrotado no quedó tan lejos; le ocurrió a Mauricio Macri cuando creyó que su victoria empezaba una nueva era después de 80 años; ahora le ocurre al Frente de Todos porque la diferencia no fue tan amplia; parece que le alcanza con tener “la llave del Congreso”, pero la sociedad está empatada. El 41 % de la gente pide una política superadora, que se generen ciertos consensos; hay una suspicacia hacia la política, la sensación que muchos conflictos son exagerados al solo efecto de dividir a la sociedad.

– ¿Acaso las divisiones no están dentro de las mismas fuerzas políticas, en el oficialismo entre moderados y cristinistas, Movimiento Evita, La Cámpora, etc; en la oposición larretistas, macristas, radicales?

– Porque son coaliciones muy heterogéneas. En la reforma del 94 –producto del pacto de Olivos- mientras el peronismo buscaba la reelección de Carlos Menem, el radicalismo diseñó un país “a la europea” con dos grandes fuerzas políticas, descartando formaciones menores, las PASO fueron un objetivo deliberado en el mismo sentido; entonces se forman alianzas con identidades muy problemáticas que puede juntar a los conservadores del PRO con una fuerza como el radicalismo más popular, federal, de masas; lo mismo en el Frente de Todos: coexisten ocho fracciones más veinte organizaciones sociales ¿Cómo se concilia eso? Macri consiguió liderar una coalición electoralmente exitosa, pero pésima para gobernar; a (Alberto) Fernández le sirvió el armado para ganar, pero con graves problemas para gestionar porque los ministerios están como “cuarteados”: los ministros pertenecen a diferentes tendencias, las secretarias, los departamentos; así se corre el riesgo de la parálisis, la política se torna defensiva.

“Macri creyó (erróneamente) que su victoria empezaba una nueva era después de 80 años”

– Teniendo en cuenta los problemas históricos del peronismo con la Corte Suprema ¿le preocupa las versiones oficiales de que se avanzaría en un juicio político a los magistrados?

– Vengo de una generación en la que se mataban entre compañeros en la Facultad por diferencias políticas; hoy lo peor que puede pasar es que se dicte una medida cautelar. Los jueces acá y en la China actúan en defensa propia, la cuestión es cuando tienen que intervenir en temas que los políticos no resuelven. Si tres jueces vuelven a la Cámara Federal o un concurso del Consejo de la Magistratura elije a los integrantes, bueno, menos mal que esos conflictos se dirimen en la justicia; lamento que a cinco jueces muy honorables, serios (como los cortesanos) la política los ensucie y les haga cumplir roles para los que no están preparados. … Hay temas que debe resolver la política, la política no se puede judicializar.

– Parece imposible que no se politice el tema de la Corte -y el per saltum para tratar los planteos de los jueces Bruglia, Bertuzzi y Castelli-, cuando un sector de la opinión pública cree que la presidenta busca impunidad, y otro que los puso Macri para perseguir a la Cristina Kirchner.

Hay un péndulo y la Argentina no va a funcionar mientras no se pare el péndulo. No digo que haya que mirar para el costado en causas gravísimas de corrupción o de terrorismo de estado; pero en algún momento hay que decirle a la justicia que pare el péndulo, porque sino el país va a seguir frustrándose; ¿quién lo puede frenar? La política no; posiblemente la sociedad civil y en esto pueden contribuir los medios, especialmente las radios; la televisión suele ser amarilla, los diarios representan en todos los casos los intereses políticos y económicos de los dueños, en cambio en las radios hay múltiples espacios, con diálogos abiertos como éste, no programados de antemano…en la vida política argentina hay dos extremos: el peronismo y el antiperonismo sobre lo que se ha escrito mucho, especialmente autores europeos (como Alain Rouquié)…Todos coinciden en que la explicación de la mágica supervivencia del peronismo reside en el antiperonismo; Perón lo decía “No es que nosotros seamos tan buenos, es que los demás…” En esa lectura los que hicieron que vuelva Perón fueron los antiperonistas. ¿Cómo se explica que haya vuelto Cristina Kirchner? Por los antikirchneristas; la persecución, esa agenda obsesiva de meterla presa de un sector que pretende convertirla en una bestia negra, mientras otra gente toma distancia respecto a eso; y en definitiva se desemboca en un empate que termina casi siempre en cero.

– Lo que parece común es que los gobiernos de diversos signos no resuelven los problemas que cruzan a la población: la inflación, el valor del peso, el desempleo…

– …Hacen falta acuerdos superadores, denominadores comunes y nadie se resigna a ceder un palmo de su propio terreno. Hay un fenómeno que sucede en todos los países: Cuando un gobierno tiene capacidad para proyectar, que sabe hacia donde va, la gente casi siempre acompaña aunque tenga que pasar por padecimientos; viceversa, si no ocurre, se guarda hasta que pase la tormenta. Los gobiernos suelen llegar con un crédito; el Presidente actual generó un acompañamiento inicial, pero enseguida vino la pandemia…Entre idas y vueltas aún dispone de cierto aval.

Massa “sabe cuando hay que jugar o preservarse”

– Sin embargo, existe la sensación de un país en caída.

– En Argentina hay una cultura de la decadencia, sobre todo en sectores tradicionales y la izquierda progresista también tiene algo de eso; la idea de que todo tiempo pasado fue mejor, antes era el establishment de entreguerras, aquel esplendor que cantaba (Leopoldo) Lugones “el país del ganado y de las mieses”; mucho después la juventud maravillosa de los ´70 pensamos que teníamos el futuro en las manos; en el fondo es una polémica que remite a la frase de (Mario) Vargas Llosa ¿En qué momento se jodió el Perú?, aplicable en general a Sudamérica… Cuando nos equivocamos. ¿En 1916?, ¿en el 30?; debate ante el cual surgen posturas en su mayoría sesgadas o tendenciosas sobre futuros posibles, que usan el pasado reconstruyéndolo de manera sofística.

– ¿Qué balance hace de la argentina post-dictadura? Ud. que estuvo cerca de Raúl Alfonsín, ¿se imaginaba este presente?

Hay fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas; cabe entonces un análisis estratégico: El país ha avanzado en muchas cosas irreversiblemente como en la democracia; veamos lo que ocurre afuera ¿Cuál es el modelo? Estados Unidos con un centenar de focos de violencia armada desatados y un presidente como (Donald) Trump que amenaza desconocer el resultado de las elecciones si pierde ¿ese es el paradigma de la democracia universal?, ¿es Boris Johnson el premier de Inglaterra que destruyó Europa con el Brexit?, ¿(Andrés Manuel) López Obrador en México?, ¿el Brasil de (Jair) Bolsonaro?, ¿Chile a punto de tirar a cara o cruz una reforma constitucional donde hay rebrotes de violencia urbana?, ¿La Venezuela de (Nicolás) Maduro?, ¿Ecuador? ¿Perú cuyo buen presidente (Martín Vizcarra) estuvo a punto de ser destituido por tres votos de diferencia?, apenas Uruguay nos recuerda que es posible un buen gobierno en estas latitudes; en el caso de Argentina, arreglamos la cuestión de la deuda ¿Cuántos países lo han encarado? Hay 77 procesos de arreglo de deuda externa incluidos estados europeos. Por supuesto, podemos chocar de nuevo, pero son oportunidades. Por otra parte, se arman escenarios fantasiosos. La oposición y los diarios especulan con que Alberto Fernández ahora le va a poner un freno a Cristina, ¿pero quien dice que le iba a poner un freno?, y viceversa, que Cristina pensaba que el Presidente iba a ser un dócil instrumento para sacar a la oposición del ring. Quienes esperan esas cosas salen defraudados. Ahora se dice que la solución es un “Pacto de la Moncloa” ¿a quien se le ocurrió? En los 70 y hasta los 80 los Estados hacían acuerdos económicos y sociales, en la actualidad no hay países que hagan eso.

-Tal vez ese distanciamiento entre Alberto Fernández y Cristina es una “expresión de deseos” de la oposición.

Han inventado a una vicepresidenta como un (Adolf) Hitler que está un bunker planeando asesinar judíos; es ridículo, se trata de una mujer inteligente, resiliente que les ganó las elecciones; y del otro lado probablemente Cristina piensa que estamos en un país de ladrones y traficantes a los que hay que ponerle coto.

– Sergio Massa a veces genera desconcierto, es diputado por el oficialismo, presidente de la Cámara, pero de pronto hace un juego propio. ¿Cuál es su opinión? –

– Massa pertenece a un sector de dirigentes de los dos lados muy preparados; es amigo y comparte una forma de hacer política con (Diego) Santilli, (Horacio) Rodríguez Larreta, gente cercana a (Gustavo) Béliz, el mismo (Jorge) Capitanich, dirigentes de formación urbana metropolitana tipo UCD que ingresan al peronismo y que están tratando de no ser arrastrados a la confrontación; tienen mucha formación, experiencia de gestión y están en condiciones de tomar distancia del péndulo; Alberto Fernández pertenece a ese sector, o pertenecía porque las alfombras de la Casa Rosada enloquecen al más pintado (risas). En definitiva, Massa está preparado para moverse en situaciones complicadísimas; muchos le critican el oportunismo político pero para sobrevivir en mares tempestuosos hay que tener una dosis de oportunidad, saber cuando hay que jugar o preservarse.

“Se necesitan más estructuras políticas…¿Qué se gana con polarizar Macri-Cristina?”

– ¿Qué pasará con la oposición? Está Rodríguez Larreta; el macrismo ortodoxo; López Murphy proponiendo un centro-derecha sin Macri; (José Luis) Espert, que esbozó su candidatura.

– Tenemos un esquema de alineamientos e ideas parecido al europeo: Diverso, plural, dinámico, pero un sistema de partidos a la americana con dos grandes fuerzas llenas de facciones. Necesitaríamos en el bando no peronista muchas más estructuras políticas, un gran partido republicano democrático, una UCR revitalizada, incluso un partido de derecha cavernario-ideológico (es interesante que supiéramos cuanto miden) que tengan sus acuerdos en el Congreso; así como necesitaríamos un peronismo sin una ultra derecha y una ultra izquierda; un socialismo fuerte… ¿Qué se gana con polarizar en Trump vs (Joe) Biden, o Cristina vs Macri?, tampoco puede ser que cada uno que hace política tenga por objetivo ser Presidente, porque se crispa el sistema ; siempre alguien va a ser Presidente… si puede, los un poco locos o desmesurados a veces llegan, pero necesitamos política con diversidad; (Ricardo) López Murphy hizo un gran partido, se lo quitaron sus conmilitones para sumarlo al PRO ¿qué ganó el PRO con Murphy en su casa? Es necesario que se mejore la representación, más participación; y un sistema que construya, más que favorecer esta lucha de todos contra todos.

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