Argentina Política

21, modelo para armar

El Gobierno trata de sortear la pandemia y apuesta a la economía. Internamente, trata de apaciguar a Cristina para no caer en "operaciones de prensa". Máximo en boxes.

El mundo, el infierno – donde está la Argentina -, termina con un signo de interrogación en 2020. Quizá siempre fue así, como el aleteo de un velo Maya, visión ilusoria procesada por la mente humana. La coalición gobernante, integrada por múltiples espacios, trata de torcer el rumbo con un relato épico, montado en el rescate de los afectados; que son todos, con sus más y menos. Sus resortes principales (cada uno póngalo en el orden que prefiera) son la vice, Cristina Kirchner, y su hijo Máximo, jefe de la Cámpora; el presidente Alberto Fernández y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. Las ramificaciones dibujan un ombú frondoso que no está a salvo de la tormentas salvajes, internas y externas, en un país tajeado.

¡Cambio, cambio! No, no es ningún arbolito de los que pululan por la calle. Se instaló que hay “funcionarios que no funcionan” y que los que no están convencidos o tienen miedo, debieran “buscarse otro laburo”; tras lo cual, se contestó con un reconocimiento por la labor de los ministros. Un componedor señaló que no hay que dramatizar con los reemplazos: comparó con lo que sucede en una competencia de Fórmula 1, cuando los bólidos deben ingresar a boxes para adecuarse a las condiciones climáticas. ¡Vaya si la pandemia es capaz de poner las cosas de pies a cabeza!

Albertismo. Cristinismo. Massismo. Son fuerzas que tratarán de ejercer el predominio en el año electoral que se avecina, a sabiendas de que la unidad es una necesidad (Juan Olmos, asesor presidencial, dixit) que está por encima de las feroces y contraproducentes peleas.

“Hay que mirar la economía (y la salud, obviamente), lo demás es un boludeo”, trata de convencer a Humanidad un dirigente porteño que asegura que habrá reactivación, mantenimientos de puestos de trabajo y salarios, mientras desliza al pasar que en pocas semanas el Gobierno anunciará la producción y entrega de 500 mil netbooks para atender a la vapuleada educación pública.

Carreño, entre Pérsico y Navarro, construye para Alberto en CABA y compite con Recalde

Dice que hay empresarios entusiasmados, aunque sabe que los más poderos refunfuñan por el impuesto a los ricos y ensayan enfilar para otros rumbos.

Alberto, que vedó por ahora al “albertismo”, seguirá ensayando con intendentes, gobernadores y senadores reacios a las imposiciones territoriales arrolladoras del kirchnerismo. Procurará influir en el rumbo de la escuálida pero siempre presente CGT, con algún gambito proyectado para el otoño.

Nadie es impermeable al mando y la estrategia de Cristina. Vibran con ella en cada uno de sus discursos, pero puestos a evaluar le reprochan en “off” sus electrizantes filípicas, como la desatada en el acto del estadio Diego Armando Maradona, de La Plata. “Lo que dice es verdad, pero eso se arregla adentro y no así”, reconoce unos de sus seguidores.

Máximo hace de Néstor, modera a Cristina, concilia con Alberto, y no descarta cambios

¿Cambios en el gabinete? No, en lo inmediato. “No puede (Cristina) cantarte las 40 delante de todo el mundo”, concede. Agrega que los pases de facturas (sin nombres) afectan no sólo al Presidente, sino también a los diferentes espacios, que se están reconfigurando por estas horas para evitar romperse en mil pedazos. Incluye a La Cámpora que, en Capital (igual o peor en Provincia), sufre el acoso del Movimiento Evita. El legislador Claudio Ferreño, opera con el “Chino” Navarro (otro con oficinas en la Rosada) y Emilio Pérsico, para conformar un espacio alternativo al “larretismo”. Tendrá competencia fuerte en el distrito.

Ante los lógicos tironeos, Alberto aplica su receta de dialogar y conciliar, orgulloso de la renegociación exitosa de la deuda externa y las gestiones por la vacuna contra el coronavirus, que concentran la inquina de las principales conglomerados mediáticos y de los duros de Juntos por el Cambio.

Con Hugo Yasky un tanto en el olvido, Alberto privilegia a la CGT. No descuida al clan Moyano, pero se apoya más en “los Gordos”. Su propósito es que los gremios industriales tomen el mando y desplacen a la actual conducción de Héctor Daer (su amigo y aliado) y Carlos Acuña, flotante sostenido por el gastronómico Luis Barrionuevo. ¿Gerardo Martínez, de la UOCRA en el horizonte, con el metalúrgico Antonio Caló soplando de atrás?

La pandemia desarticuló los planes del primer año de Gobierno. “No estamos muertos”, suspira un dirigente que hace buenas migas tanto con Alberto como con el senador Mariano Recalde y cuyas consignas (enfrentado a Carreño) para 2021 son: movilización, organización y fuerte oposición a la administración del PRO en la ciudad de Buenos Aires.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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