Economía Política

Guzmán tiene el paraguas protector de Cristina

Argentina no tiene garantizada una salida exitosa a su crisis social y económica. Pero Andrés Malamud, planea sobre acuerdos - necesarios - con el FMI y políticos internos para evitar que "todo estalle por los aires".

En medio de tantas interpretaciones caprichosas, resulta original la del politólogo Andrés Malamud: Argentina está “en manos” del ministro Martín Guzmán, y la vicepresidenta Cristina Kirchner, a diferencia de lo que afirman analistas por lo menos parciales, se “dio cuenta” del propósito del discípulo de Joseph Stiglitz, y es la que le sostiene el “paraguas” con dos objetivos: lograr, desde la dureza discursiva, la mejor negociación posible con el FMI y delinear un difuso acuerdo acotado con la oposición. Éste se daría en cuentagotas hasta “atarse a un mástil de confianza”. Lo que posibilitaría: lograr la baja del costo de vida interno y captar inversiones, hoy jabonosas.

Frente a dos periodistas hiper críticos que, no obstante, atendieron sus sensatos y originalees puntos de vista, Malamud hizo el siguiente paneo:

-No es malo depender de las herramientas de Guzmán, al que definió con “un monje zen” que tiene “el rumbo claro”. Pudo convencer a Cristina, quien hostigó al Fondo con eso de “no tenemos plata para pagar”, pero – “astuta como es” -, no desdeña los 10 años de plazo con menores tasas de interés.

-Con un presidente, Alberto Fernández, del que hizo notar algunas inconsistencias en el esquema de los “funcionarios que no funcionan”, Cristina – atosigada por la justicia -, entendió que debe transitarse dentro del “sistema” para lograr, ya en este año electoral, un plan de estabilización con desarrollo.

-Pese al cacareo nada inocente en Las Flores, 10 años para devolver lo que se debe al Fondo es un plazo larguísimo. Abarca los turnos de dos presidentes y medio. “Sería un horizonte de estabilidad como muy pocas veces tuvimos”. Hizo notar además que hoy la Argentina está fuera de los mercados: no tiene financiamiento externo y solo puede emitir, como vaticinó el dirigente de los chóferes Roberto Fernández.

¿Hay garantía de éxito? Ninguna. A la vicepresidenta le otorgó tener el poder real, y estar más más inclinada por el “modelo” de Axel Kicillof. “Pero no es tonta. Hasta los que la odian – resaltó –, reconocen cuan astuta es”. Aquí es donde señalo que Guzmán la convenció  en El Calafate, lo que derivó en el discurso del 24 de marzo.

La astucia de Cristina: preferiría el modelo “Kicillof”, pero apuesta al “rumbo claro” de Guzmán

-A juicio del estudioso residente en Lisboa, Cristina “no impone”. Sucede que Alberto no tiene políticas precisas y termina observando y dependiendo de lo que quiere ella. Aventuró que la Vice no quiere avanzar, “no le quiere serruchar el piso”. Lo ungió y como los resultados no son los esperados (hay que tener en cuenta el regalito de la pandemia, como disculpa), le ofrece a Guzmán “hacer de puente” para legitimarlo ante el FMI y tirarle lazos a la oposición sensata que entiende lo dañino que sería que “el país explote”.

-Veamos. ¿Con quién dialogar? Descartada una entente Cristina-Macri o un pacto con marquesinas, hay canales abiertos, donde todos se sentaron y se sientan: Máximo Kirchner, Sergio Massa, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Cristian Ritonto, Martín Lousteau, etc., etc.

-Es que – interpretó – “la grieta es profundamente emocional”. No se discuten primordialmente valores, sino lo que aflora es un sentimiento destructivo, visceral, que viene de adentro, hacia el contrario.

-Desdramatiza. Aún en los extremos (pongamos Cristina-Macri), debería desterrarse la palabra dictadura, hay disputa democrática. En la Argentina, como sucede por ejemplo en otros países latinoamericanos, no hay violencia política.

Hay miedos. Sí. El “lawfare” – figura penal no retroactiva -, le sirve a ambos polos. Con el cinismo que lo caracteriza, Jorge Asís en su última columna se permite una conclusión osada: “El diseño del país para abogados – sentenció – se debate entre lawfare o impunidad. Pero marcha, para después de las elecciones, hacia el doble indulto. Estilo Putin. Sale el doble indulto, con fritas”.

En la cárcel, entre tanto, siguen presos varios exfuncionarios, entre ellos un Vicepresidente y un otrora poderoso ministro al que toda la clase política, empresaria y gremial (aún en planos de conducción) le rendía pleitesía.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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