Argentina Política

Un giro político a la derecha, con luces prendidas a la izquierda

El presidente Alberto Fernández atendió los reclamos de su vice Cristina sobre cambios ministeriales y se recostó en gobernadores peronistas. Tiempo de especulaciones camino a las elecciones del 14 de noviembre.

Atendiendo las órdenes escritas de “la jefa”, la vice Cristina, el presidente Alberto Fernández, intentará remontar, con medidas para jubilados y postergados, el barrilete que se vino abajo con el ventarrón provocado por las PASO del domingo pasado: se recostará en gobernadores peronistas federales – con el tucumano Juan Manzur de jefe de gabinete -, y mantendrá varias “cajas” en poder del kirchnerismo, al aceptar la perduración de Wado de Pedro al frente del Ministerio del Interior. Socios en la desgracia, al fin, la pareja ejecutiva, a la que suma el trabajo de hormiga de Sergio Massa (en sintonía con el mandamás de La Cámpora, Máximo Kirchner), tratarán de mantener unido al Frente de Todos,. Con un visible giro político a la derecha y, a la vez, señales claras a la izquierda que, al retener organismos clave (Anses, PAMI, Acumar, entre otros), le facilitaría abrirse camino – pasado el calvario de la legislativa del 14 de noviembre -, de manera diferenciada rumbo a la lejana renovación presidencial de 2023.

Según la data recogida por Humanidad en un contexto complejo y contradictorio – donde, por ejemplo, la llegada de Julián Domínguez a Ganadería, Agricultura y Pesca, respondió a un reclamo de la Iglesia del papa Francisco, recibido con beneplácito por entidades de la mesa de enlace del campo beligerante -, las decisiones de fondo se adoptarían luego de conocerse la composición del nuevo parlamento.

Massa, de aceitados contactos con funcionarios de la administración demócrata de Joe Biden, está en línea con Martín Redrado, quien desde Nueva York, elabora “una hoja de ruta idónea” para que la Argentina consiga: “una ley de estabilidad macroeconómica, de innovación productiva y de infraestructura, que simplifique 167 impuestos que tenemos”; y otra norma del Congreso que “que de impulso y bases para duplicar las exportaciones”. El objetivo – téngase en cuenta la urgencia de un gobierno pragmático por acordar con el FMI -, “es construir un país integrado, inclusivo y con movilidad social”, en palabras de quien estuvo en el Banco Central (hasta se “atrincheró”) durante la gestión de Néstor Kirchner.

El país – con un dato no menor: la pandemia sigue pendiendo sobre su cabeza -, registra un repunte en la industria, lo que no impide observar una caída libre general observada dentro y fuera de sus fronteras, por falta de credibilidad, confusión política y las especulaciones de todo tipo. Se requiere de financiamiento en moneda verde y, en cambio, se escuchan berrinches de La Cámpora contra Martín Guzmán. Fue la propia Cristina la que calmó la embestida al revelar que llamó al ministro para aclararle que no pidió su renuncia. Es más le dio vía libre para acordar, con algunos condicionamientos internos por supuesto, con el organismo conducido por la húngara Kristalina Georgieva, donde pesa fuerte el aval de Estados Unidos.

Shock: primera reunión de Alberto con gobernadores peronistas, tras los planteos de Cristina

Para ello – pese a la diputada Fernanda Vallejos, exponente del pensamiento puro del kirchnerismo -, se encarará, con la nueva composición legislativa nutrida de dirigentes de la coalición opositora de nombre triple (Juntos, Juntos por el Cambio, Cambiemos) la reforma fiscal y laboral que ocupa por estas horas a Redrado con la aquiescencia de Massa. El peronismo, como expresó alguna vez Alberto refiriéndose a “Juan Domingo” Biden, tendrá que hallar la vuelta para avanzar con planes de desarrollo, aumentando gravámenes a los más ricos y bajándolos a los de la clase media. Es consciente, que en el Norte la economía capitalista tiene reglas y funciona con empresarios que arriesgan recursos genuinos, a diferencia de la Argentina, donde “se los aprieta un poco y esconden sus dólares en el exterior”.

Las intrigas palaciegas no están llamadas a borrarse de un plumazo. Apostando a que no se cumpla el vaticino del expresidente Eduardo Duhalde, sobre peleas callejeras como las de 2001, los argentinos llegarán escaldados a 2022. En el horizonte de arenas movedizas se observan dos ofertas de centro derecha: una amarilla pivoteada por Horacio Rodríguez Larreta y la otra por justicialistas federales y/o republicanos, en la que no habría que descartar una franja que vaya de Alberto-Massa-Manzur a- ¿exagerando? – Juan Schiaretti y Emilio Monzó. Y por el otro…por el otro, sí, una variante de centro izquierda, sustentada en un kirchnerismo fidelizado en Cristina con alrededor de un 30 % de votos de sectores populares.

Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

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