Economía Política

El default acecha el canje de Guzmán

La agilidad con que se acuerde con el FMI es irrelevante para los acreedores privados de deudas provinciales. Tendría que ir al pie el Presidente - preguntó el especialista Giancaterino -, si lo presionan los gobernadores de Neuquén, Salta y Mendoza

Por Rubén Chorny

Que se acuerde rápido o no con el Fondo es irrelevante para la ponderación de los acreedores privados de las deudas provinciales. El abogado especialista Pablo Giancaterino dijo lo que nadie hasta ahora se atrevió: si los gobernadores reivindican el federalismo y exigen que se aplique la Ley de Administración Financiera, el presidente Alberto Fernández tendría que ir al pie.

La gran pregunta que hacen los analistas de carteras de inversión es cómo puede ser que los bonos emitidos por las provincias de Neuquén y Salta coticen, respectivamente, a 90 y 72 centavos, cuando los títulos soberanos nacionales apenas andan por los 35 centavos.

El riesgo país les cabe a todos y las dificultades para comprar dólares en el Banco Central para asegurar el cumplimiento de los cupones que vencen son las mismas en cualquier caso.

La respuesta se encuentra en la voluntad de pago que trasuntan las letras chicas de los emitidos por los gobernadores (Omar Gutiérrez, de Neuquén, y Gustavo Sáenz, de Salta, en el caso puntualizado) que necesitan de esos fondos en comparación con los reiterados cambios en las reglas que se aplicaron en los que interviene Nación.

El arreglo o no con el FMI no modifica la ponderación de los acreedores privados en uno u otro caso. 

El gobernador de Salta Sáenz (cercano a Massa), es uno de los que podría poner en aprietos al Presidente

Los bonistas de deuda soberana nacional no cambiarán de opinión sobre la seguridad jurídica en Argentina por más que haya fumata en Washington, y por lo visto, los inversores en algunas provincias que hacen las cosas bien no tienen demasiado en cuenta el sainete alrededor del FMI. 

El especialista en deuda externa, Giancaterino, vaticinó que “Argentina va a entrar en default. De que se van a volver a reestructurar de una forma pésima los mismos bonos que ya están reestructurados, porque eso dicen los papeles que están emitidos en los nuevos títulos: que pueden hacer absolutamente cualquier cosa y que es muy posible que no paguen ni siquiera eso”

Estimó que Argentina, en la medida en que «las provincias, el federalismo, no presionen para sanear la letra de las finanzas públicas, Argentina no sale más de este problema. Va a estar cada vez peor”. 

Coincidió con el economista Martín Redrado en que la cuestión no pasa por apurarse a cerrar un acuerdo con el FMI, aunque recomienden no abandonar la mesa de negociación. 

Y en tal sentido, aclaran que, si en ese marco quedara impago el vencimiento de marzo con el organismo, Argentina como país no modificaría su actual status de insolvente (stand alone según la última calificación de Moodys). Tampoco el concepto que los inversores tienen de provincias como Neuquén y Salta.

La diferencia es clave en el largo plazo, ya que los gobiernos provinciales tendrán que organizarse en las comisiones dentro del Congreso y exigir orden en las finanzas nacionales mediante la Ley de Administración Financiera si no quieren ser arrastrados por los desaciertos del Poder Ejecutivo Nacional en el manejo de las finanzas públicas.

“Si el federalismo, en cabeza de las provincias, se convence de que tiene mucha capacidad ya no tendrá que esperar nada de la Nación: Mendoza tiene experiencia y puede negociar su deuda. Neuquén Salta, saben cómo las cosas tienen que hacerse bien”, afirmó Giancaterino. 

Advirtió que “si las provincias, si los gobernadores a través de sus técnicos, no se juntan en una posición sólida y presionan en el Congreso, en las comisiones que hay para esto de la deuda, y presionan de una forma técnica para sanear las finanzas públicas, el país no tiene solución y cada vez va a estar peor y va a continuar el default«. 

Respecto del default de los bonos el año pasado, Giancaterino destacó que al principio de la negociación de Martín Guzmán había dicho que “esto iba a durar poco, porque las herramientas que hay en el mundo: la cadena de bloques, la forma de acceder y comunicarse, no es lo mismo que en el 2007. Ni que del 2005”. 

Recordó haber alaeertado que “los acreedores se iban a organizar de una manera inmediata, y es lo que pasó. No bien había pasado un mes del default de Guzmán, ya estaban todos los acreedores organizados. Están en grupos de Internet con abogados. O sea, fue rapidísimo. En el 2001, hasta que se organizaron con abogados, los primeros juicios vinieron en 2004, 2005”.

Puso de relieve que “en esta reestructuración, lo que faltó, porque siempre ha sido como vagón de cola, fue la organización minorista. Hablé con muchos minoristas. Muchísimos. Y todos confiaban en que los fondos y los abogados de los fondos los iban a representar bien. Pero la verdad, es que los abogados de los fondos representaron bien a los fondos. No es porque los critique a ellos. Lo que no hubo duda es que una oferta minorista no existió. Entonces eso significa que no hubo ningún acreedor minorista que se haya beneficiado y hoy tienen valores de 35 centavos”. 

Al default, vaticinó Giancaterino

Como ejemplo de los desaguisados con la deuda, mencionó que en 2016, de izquierda a derecha, de Carlos Heller a Federico Sturzenegger coincidieron que sólo debían pagar sentencias o dicho de otra forma, cumplir la ley de contrato para salir a los mercados en las excelentes condiciones que había en la región. 

“Sin embargo, Alfonso Prat-Gay se encargó de convencer a (Mauricio) Macri de avanzar con otro experimento jurídico que se sumó a la lista de fracasos jurídicos planeados por ministros de Economía desde 2002 en adelante”, rememoró. 

Prosiguió: “Prat Gay sostiene como un éxito pagar dólar cash el capital más los intereses como si fueran bonos del Tesoro americano y los acreedores celebran el haber ganado todo y cobrar el capital más intereses como si fueran bonos del Tesoro americano además de las cautelares en mejor condición. Aún considerando ese plan como un éxito, no se explica la demora y que tampoco terminaron con los juicios”.

Trazó un paralelo con el accionar de los tribunales de USA y se manifestó sorprendido por las decisiones de la Justicia de Nueva York en las demandas por la manipulación del índice de crecimiento de fines de 2013. 

Aún publicando el índice de fines de 2013, la defensa es insostenible. En 2018, de el macrista Luis Caputo, cuando fue interpelado en el Congreso, respaldó la decisión del kirchnerista Axel Kicillof, en 2013.

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