Cultura Sociedad

Carlos Saura, inoxidable a los 90, amante del flamenco, el tango y el fado

El cineasta Carlos Saura, quien hoy está cumpliendo 90 años, tiene varios proyectos en mente: los 33 días que le tomó a Picasso terminar su famosa pintura antibélica Guernica, entre otros.

«Si descansas, te oxidas”. Ese es el lema que rige la vida y el trabajo de Carlos Saura. «Filmo para seguir vivo”, dijo el director español al diario El País en una entrevista con motivo de su cumpleaños 85, en 2017. Cinco años después ese sigue siendo su credo, porque a los 90 el cineasta no está pensando en la jubilación. «Siempre tengo cosas en mente. Y si no hay nada, me invento algo”, sostuvo este hombre nacido el 4 de enero de 1932 en la ciudad de Huesca, en el norte de España.

Además de ideas para musicales en Rusia e India, el cineasta tiene siempre latente su postergado y querido proyecto «33 días”, que trata precisamente sobre los 33 días que se tomó Pablo Picasso para terminar su famosa pintura antibélica «Guernica”. Está previsto que el rol principal lo interprete Antonio Banderas, quien ya hizo el mismo papel en la miniserie «Genius”.

Aunque el trabajo de «33 días” aún no comienza, la carga laboral de Saura en los últimos años ha sido enorme. En 2018 apareció su documental sobre el arquitecto Renzo Piano y en 2021 el drama musical «The King of All the World”, basado en un guion del mismo Saura.

La música, danza y tradiciones juegan un importante papel en el trabajo del director. En 2016 apareció su documental «La Jota”, un tributo al baile tradicional de su Aragón natal que se convirtió en su película número 45 desde sus inicios en 1955, y junto con el flamenco, el tango y el fado, es uno de los bailes que han sido retratados en celuloide por el director español.

Con este género logró también su éxito en el cine. Su mayor triunfo comercial fue una trilogía flamenca basada en clásicos literarios españoles. En 1981 filmó «Bodas de sangre”, basado en el texto de Federico García Lorca. Dos años más tarde llegó «Carmen”, sensacional pieza con la que fue premiado en Cannes como «Mejor Contribución Artística” y recibió una nominación al Oscar.

Saura también incursionó en el folklore argentino, luego de conocer a un exCalcharero

«Fue una locura lo bien recibida que fue ‘Carmen’ en Alemania. La película la siguen pasando en televisión, mientras que en España está completamente olvidada”, declaró Saura. En general su trabajo es «mucho más conocido y popular en el extranjero”, dice el director. «El amor brujo”, basada en la pieza homónima de Manuel de Fallas, cerró en 1986 la trilogía.

Pero reducir su obra a las películas de danza no le haría justicia al maestro, que ya antes de su trilogía realizaba documentales y largometrajes de crítica social. Durante su trabajo como profesor de guion y dirección en la Escuela de Cine de Madrid, que en esos años era uno de los centros universitarios más políticamente activos de España, entró en contacto con Uninc, que producía los filmes del director comunista Juan Bardem. Esto marcó al joven Saura, que cuenta entre sus referencias a cineastas como Sergei Eisenstein, los expresionistas alemanes o los neorrealistas italianos.

En 1959 lanzó su primer largometraje, «Los golfos”, un retrato semidocumental descarnado sobre la carrera de un torero. La película se estrenó en Cannes, pero solo dos años después Saura pudo encontrar un distribuidor. Pero el viaje a Francia no fue en vano, porque allí conoció al cineasta surrealista Luis Buñuel, con quien entabló amistad.

Con «La caza”, de 1966, Saura consiguió su primer gran éxito. La película, una representación crítica de las tendencias autodestructivas de la burguesía española, ganó el Oso de Plata en Berlín. El mismo premio consiguió 20 años más tarde con «Peppermint Frappé” (1986), un relato sobre una relación mortal entre tres personas. 

Aunque Saura no tenía intención de hacer películas políticas, estas fueron etiquetadas como tales. Por ejemplo, dicen que «El jardín de las delicias” recordaba la figura del dictador Francisco Franco, su vocabulario, su forma de hablar. Como resultado, Saura libró una permanente batalla contra la censura. Algunos de sus guiones fueron prohibidos y películas como «Ana y los lobos” (1972) tuvieron que esperar meses para obtener el permiso de exhibición. En otro casos fue obligado a realizar cambios en los diálogos.

Además de su destacada labor como director, Saura también es conocido por otros talentos. Antes de dedicarse al cine, se centró en la pintura, por sugerencia de su hermano mayor, el célebre pintor Antonio Saura. La fotografía también lo apasiona. El cineasta posee una colección de más de 600 cámaras, y todos los días toma al menos una foto, «para no perder la práctica”. Pero eso no es todo. Entre 1997 y 2004 publicó tres novelas, escribió varios guiones, lanzó libros sobre fotografía y puso en escena varias veces la ópera «Carmen”, de Georges Bizet. En 2004 el Premio de Cine Europeo lo reconoció por su trabajo cinematográfico.

«El Guernica rompió todos los moldes de la pintura», afirmó Saura

Actualmente, en la mesa de Saura hay borradores para una serie sobre el escritor Federico García Lorca, un documental sobre los orígenes del arte y una película sobre el compositor Johann Sebastian Bach. Y, además, debe terminar su anhelado proyecto sobre Picasso.

  • Con información de la DW

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