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Cartas inéditas de Lorca en Pinamar: la «envidia» de Borges, sus amores y el asesinato por «puto y rojo»

En Pinamar funcionan varias casas de cultura. En una, dirigida por un ingeniero agrónomo y un historiador, se leerá este fin de semana un epistolario inédito del poeta. García Lorca estuvo 6 meses en Buenos Aires, antes de ser asesinado por el franquismo.

Cartas inéditas que presentan al poeta y dramaturgo Federico García Lorca, en su faz más íntima y sensible – familiar, amorosa -, leerán mañana en la casa de artistas Montfleuri-sur-Mer, en Pinamar Daniel Deybe y Rodrigo Marcó del Pont. Ingeniero agrónomo y economista, uno, docente en historia el otro, encendieron una fogata cultural. La ciudad balnearia viene perdiendo acontecimientos importantes – desapareció el tradicional festival internacional de cine de marzo -, pero ellos lo van sustituyendo con proyecciones fílmicas de cruda vigencia sobre lo que acontece en Europa, exposiciones artísticas y charlas descontracturadas y/o «juguetonas» sobre personajes que marcan aspectos esenciales, especialmente de la Argentina y Francia.

Dramas que giran alrededor de los “chalecos amarillos” enfrentados al presidente Emmanuel Macron, situaciones de género y discriminación, son exhibidas ante grupos no mayores de 35 personas que encontraron en “un lugar de flores”, el ámbito propicio para volcar inquietudes y reflexionar. La actividad, por lo general es gratuita, aunque algunas reuniones se hacen «a la gorra”. La amabilidad y la entrega de de Daniel y Rodrigo es – sorprenderntemente – total.

Ilustran sobre amplísimos temas. Pero en la charla con El Diario del Mar, se acordó, dado el programa que preparan para mañana sábado a partir de las 19 (la reserva debe hacerse por correo electrónico a montfleuri.sur.mer@gmail.com), poner el foco en Lorca, asesinado por las fuerzas franquistas, “por puto y rojo”, en Granada, en 1936.

El cordobés Marcó del Pont hizo docencia: “leeremos cartas desconocidas que Federico dirigía a la gente de su mayor confianza, sus padres y novios, que tuvo muchos”, avisó. Y desde el vamos recordó la visita que hizo a Buenos Aires en 1934. “Vino por unos días y tuvo un recibimiento tan extraordinario que se quedó viviendo seis meses en el Hotel Castelar (en la Avenida Rivadavia, a metros de la 9 de Julio)”.

Marcó del Pont y Deybe, abriendo surcos culturales en Pinamar

Ahí aportó un gramo de conocimiento Deybe. Leyó la carta de despedida de Federico a los porteños, reproducida de unas palabras que dijo por radio Splendid o El Mundo, no lo recordaba bien en ese momento.

“…me voy ahora con gran tristeza, tanta, que ya tengo ganas de volver…ahora pienso en los días de nostalgia que voy a pasar en Madrid recordando el ahora barro fresco, olor de búcaro andaluz, que tienen las orillas del río, y el deslumbramiento de la tremenda llanura donde se anega la ciudad, en una melancólica música de hierbas y balidos.”

“…sé que existe una nostalgia de la Argentina, de la cual no me veré libre y de la cual no quiero librarme porqué será buena y fecunda para mí espíritu…Hasta la vuelta, Federico”.

No habría regreso. Marcó del Pont, empezó a desplegar parte del epistolario lorqueano. “Se enamoró de la ciudad (de Buenos Aires) y de su gente, igual que en Uruguay. Dejó un tendal. Contaba a sus padres que estaba ganando mucho dinero en sus presentaciones (Bodas de Sangre en el teatro Avenida, La dama boba, La zapatera prodigiosa, entre otras) y que se sentía un niño mimado por los argentinos”.

Gardel le cantó «Caminito» a Lorca. ¿Habrá algún texto?

En una de sus misivas hizo saber su choque con Jorge Luis Borges, quien por “envidia” comentó que no le gustaban sus poemas y le reprochaba “trabajar de andaluz profesional”. Por el contrario, resaltó su amistad con el chileno Pablo Neruda, con quien participó en una memorable fiesta, él vestido de marinero.

Las cartas no se limitaban, por supuesto, a lo sentimental. “Le molestaba la injusticia social. Ya en España, de pequeño, se indignó ante su hermana, cuando vio apalear a un gitano de 14 años”.

Estuvo en Nueva York durante el crack financiero de 1929, cuando “la gente arruinada lloraba y se tiraba de los balcones”. Al trasladarse a Coney Island – a pesar de su fervor por lo popular -, le pareció un exceso la forma de divertirse de los norteamericanos “alrededor de la rueda de la fortuna”. Sentía que la gente era “como una multitud que te atropella”.

Marcó del Pont resaltó entonces su espíritu crítico, lúcido, que discurría entre las cartas “en clave” y con dibujos a sus novios, uno de ellos cubano, y su compromiso contra el fascismo y a favor del comunismo, que asumió desde adolescente en 1918.

De su paso por Estados Unidos

El año de su asesinato – 1936 -, debía viajar con la actriz y directora teatral Margarita Xirgu, a México. Desistió hacerlo para poder ir a Granada al cumpleaños de su padre, que tantos reparos había puesto a su carrera, a diferencia de su madre. En pleno ascenso de Franco, estaba en la mira por su postura definida en cuestiones sociales, a favor de la gente pobre que pasaba hambre. “Nada se les da; hasta la nada se les quita”, leerán Daniel y Rodrigo, según anticiparon a este portal.

Buceando, encontraron otros textos donde Lorca, ya a los 14 años, se indignaba por lo que ocurría en la casa de una amiguita que solo tenía un vestido para ponerse y cuando se lo tenían que lavar debía permanecer desnuda. “La imaginó muerta de frío y se sintió muy mal por pertenecer a una familia de rico, de los mandones”.

Federico García Lorca, siempre defendió a los “excluidos, a las mujeres, con una moral ajena y avanzada a su tiempo. Fue revolucionario hasta en lo estético, luchaba por la igualdad de las mujeres, contra el atropello a los negros y los gitanos. Estaba del lado de los desprotegidos”, subrayó Marcó del Pont.

Las historias son interminables. Lorca quería llevar el teatro popular a las clases bajas. Una de sus parejas, Rafael Rodríguez Rapul, se alistó para luchar en la guerra civil contra el franquismo y murió un año después del asesinato de Federico.

Obviamente, Lorca es un capítulo más – sobresaliente, sí – del despliegue existencial de la casa Montfleuri. También uno puede solazarse con textos de Julio Cortázar, que leen los visitantes como si estuvieran jugando una “Rayuela”. Son realmente imaginativos.

Un conferencista habitual es José Amícola, premio al Mérito Konex en Humanidades, experto en la obra de Manuel Puig (el autor de Boquitas Pintadas).

El secretario de Cultura de Pinamar, Eduardo Isach, le dio impulso a la iniciativa de estos desprendidos amantes del conocimiento y la armonía. Ambos, hoy un tanto al margen de las autoridades, fomentan el intercambio de ideas y los debates entre los pinamarenses por adopción que cada día siguen siendo más.

Lo ejecutan a pesar de las visibles deficiencias estructurales en el municipio. Es todo un desafío para reconvertir a este partido, fundado el primero de julio de hace 45 años. Ya es, ahora, un paraíso de mar, bosques, flores y derroche de naturaleza. Claro con las «mañas» de los que vivimos aquí.

  • Imagen destacada: Lorca en Buenos Aires con Pablo Neruda
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Periodista. Trabajó en Crónica, NA, DyN, Clarín, Televisión Pública, Canal 13, La Nación y en el diario Río Negro. Becado por la Universidad de Harvard, asistió a cursos de perfeccionamiento en Boston, Estados Unidos. Además estudió en Alemania y Francia.

2 comments on “Cartas inéditas de Lorca en Pinamar: la «envidia» de Borges, sus amores y el asesinato por «puto y rojo»

  1. Avatar de Daniel Deybe
    Daniel Deybe

    ¡Excelente! Gracias

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