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«El lado oscuro del capitalismo: el afán de convertirnos en adictos»

Desde celulares hasta comida, pasando por narcóticos y la acumulación de riquezas. Anna Lembke, máxima autodidad en medicina de adicciones, explica en La Nación sobre el significado de la "Generación Dopamina".

La psiquiatra Anna Lembke, máxima autoridad en Medicina de las Adicciones de la Universidad de Stanford, afirmó hoy que “todos somos vulnerables en el mundo” por el efecto de la dopamina, un químico que se produce en el cerebro, un neurotransmisor que nos dice: “¡Ajá! Esto es algo que debería hacer más seguido”.

«Cuál es el criterio para saber qué tan potencialmente adictivo es algo? Cuánta más dopamina libera, más potente es«, declaró al diario La Nación.

“Hoy en día – aseveró -, tenemos nuevas versiones de todas las drogas y más variedad, por ejemplo, de videojuegos, de redes sociales. Además, hoy las sustancias y comportamientos potencialmente adictivas son más accesibles que nunca”.

Si vivís en un barrio donde venden drogas en cada esquina, es más probable que pruebes droga y es más probable que te vuelvas adicto. Vivimos en un mundo en el que tenemos acceso las 24/7 a dopamina digital a través de nuestros dispositivos electrónicos y, como resultado, somos todos muy vulnerables al consumo compulsivo de redes sociales. La accesibilidad es uno de los mayores factores de riesgo para la adicción”, argumentó.

En la extensa e instructiva entrevista, explicó que “en práctica clínica estamos viendo más y más casos de personas adictas a la pornografía, a la masturbación compulsiva, a los videojuegos o adicta a diferentes tipos de comportamientos monetarios en línea, como compras compulsivas en línea, apuestas compulsivas en línea…la pornografía es la más peligrosa, porque en nuestra sociedad hay tanta vergüenza internalizada en torno a estos comportamientos que la gente no viene en busca de ayuda, no lo admite”.

Lembke:»El cannabis, adictiva y peligrosa»

Si bien señaló que las redes sociales pueden ser una “forma maravillosa de conectarnos con otros seres humanos”, agregó: “el problema es que, con las redes, las comunicaciones se han vuelto muy potentes y, sumado a esto, ya no tenemos que movernos para conectarnos con otras personas, que además parecen muy hermosas. Quizá realmente lo son, pero las redes tienen todo estos filtros e iluminaciones que hacen que las personas luzcan hermosas. Lo combinamos con una pantalla con luz, storytelling, likes, y entonces lo convertimos en una droga muy potente. Es inmediatamente accesible. Por ejemplo, Tik-Tok, a diferencia de la cocaína, nunca se termina. Es infinito».

Destacó luego que “para diferenciar una pasión o un hobbie de una adicción, hay que observar si causa daño al individuo o a la sociedad. Si lo causa, es adicción».

Lembke abordó muchas aristas: “en el caso de las tareas de altos ingresos – dijo, por ejemplo -,  hemos convertido al trabajo en una droga. Así que mucha gente se está volviendo adicta al trabajo. En el caso del trabajo de bajos ingresos, lo que tienen los trabajadores es solo estrés. Entonces, las personas descansan de sus jornadas laborales con drogas. Después de seis horas dicen: “Voy a llegar a casa para tomar”. O “Voy a llegar a casa para comer”. O “Voy a llegar a casa para ver Netflix. Y ahí está la dicotomía: o salimos del trabajo para drogarnos o convertimos el trabajo en una droga”.

Explicó que “la neurociencia nos demuestra que la búsqueda de placer por el solo hecho de sentir placer hace a las personas miserables. Y para entender esto hay que entender el balance entre placer y dolor que hay en nuestro cerebro. Y esto abre la discusión de si la búsqueda de placer no es felicidad, entonces ¿qué es la felicidad?”

“Lo cual – prosiguió -, abre otra discusión, la de la eudaimonia, esta definición antigua de felicidad, que apuntan más hacia “sabiduría y serenidad” que hacia placer. Nuestra cultura, nuestra economía nos dirá que lograremos más felicidad haciendo más dinero, siendo más famosos y consumiendo más bienes de lujo, pero cualquiera que tenga mucho dinero y mucha fama y haya consumido muchos bienes de lujo te dirá que ese no es el camino para llegar allí”.

También apuntó que “el  cannabis, especialmente en las formas potentes y modernas en que se consume hoy, se ha convertido en una droga altamente adictiva y peligrosa. Es una droga psicotomimética. Esto significa que puede volver a las personas psicóticas, haciéndolas no distinguir entre lo que es real y lo que no lo es, volviéndolas altamente paranoicas o haciéndolas hacer cosas dañinas hacia ellos mismos o hacia otros”.

Se refirió a la “economía límbica”. Señaló que “aunque en parte el capitalismo ha sido un sistema muy exitoso para los seres humanos, definitivamente tiene un lado oscuro: su afán de convertirnos en adictos”.

La industria alimentaria es un gran ejemplo. Nuestro sistema de salud – afirmó -, ha sido afectado con la adición de más grasas y de altos contenidos de azúcares. No conozco a nadie que no esté luchando actualmente contra algún consumo compulsivo: si no son medios visuales, son los Smartphone o la comida. Realmente reconocerlo e intentar aislarnos un poco de todo esto nos ayuda a mantener balanceada la dopamina”.

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