Por Juan Yaría
Un cuidador del “boliche”, a cuya salida fue asesinado el adolescente Fernando Báez Sosa, hace cuatro años, en Villa Gesell dijo: “…cuando se va la luz del sol desaparece el Estado”. Gran verdad. Cada mesa vale entre 300 y 500.000 pesos para diez parejas con alcohol a discreción. El consumo de drogas es habitual especialmente estimulantes y alucinógenas.
La nutricionista muerta en Mar del Plata (Florencia Yturrioz) es un triste testimonio del uso de éxtasis, metanfetamina, cocaína, etc. La progresía actual también facilita este consumo hablando de un “uso controlado”. ¡Como si no dañaran!
La realidad científica muestra lo contrario: aumenta la actividad del sistema de neurotransmisión dopaminérgico que modula importantes procesos en nuestro organismo, y produce los siguientes efectos:
• Estado de excitación motora y aumento del nivel de actividad de la persona.
• Cambios emocionales variados que pueden llegar a provocar crisis de ansiedad u otras alteraciones.
• Aumento inicial de la capacidad de atención y de la concentración, que permiten un aparente mayor rendimiento intelectual, aunque este efecto es pasajero.
• Incremento de las frecuencias cardíaca y respiratoria, así como de la tensión arterial, lo que favorece la aparición de enfermedades cardiacas y respiratorias

Los efectos inmediatos mientras tanto son:
-Euforia y sensación de aumento de energía. Disminución del apetito. Estado de alerta y falsa sensación de agudeza mental. Aumento de la presión arterial y el ritmo cardiaco. Contracción de los vasos sanguíneos. Aumento de la temperatura corporal. Dilatación de las pupilas.
-Aparecen alteraciones cardiovasculares y neurológicas como infarto de miocardio, hemorragias y trombosis cerebrales… Alteraciones del estado de ánimo: cambios bruscos de humor, depresión, irritabilidad, ansiedad, agresividad… Insomnio. Impotencia, alteraciones menstruales, infertilidad. Paranoia. Alucinaciones y psicosis.
-La mezcla con el alcohol de los estimulantes, que es muy común, se transforma en una interacción muy peligrosa. Cuando se usan conjuntamente, el organismo las convierte en etileno de cocaína. El efecto del etileno de cocaína en el cerebro es más duradero y tóxico que cuando se usa cualquiera de estas drogas por separado.
Así, quizá, murió convulsionando la joven profesional mientras pedía agua como suplica cuando en realidad se iba hundiendo en la oscuridad.
Cultura deriva de “cultivo”; Cicerón hablaba del cultivo del alma como eje de la vida social y hoy, posiblemente, estemos cultivando violencia o sea decadencia de la convivencia a través de la palabra y al mismo tiempo esta violencia genera una muerte anticipada.
Hegel en el Discurso de Jena decía que cultura era aquello que sucedía entre abuelos, padres e hijos; o sea como una metáfora de la transmisión simbólica a través del parentesco como base del vivir cultural. Esto parece estar en crisis. Así el valor sagrado de la vida se pierde.
En la fábula de Higinio que retoma Heidegger se analiza la disputa entre los Dioses acerca de a quién de ellos le pertenecía el hombre. La discusión final la salda el Rey de los dioses que pontifica que mientras viva, el Hombre era del Dios de la Cura y Cura era cuidado. La esencia del hombre es proteger y cuidar la vida y cuidarnos unos a otros.
Cultivo como metáfora de la cultura implica sembrar, transmitir dones, valores, normas; familia, escuela, cultura barrial, cultura del trabajo. La misión del Hombre es cuidar la vida y transmitirla. Y todo esto parece fallar.


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